La pedagogía del perdón

Así de entrada, suena a «rollete cristiano», sin embargo, el cristianismo no tiene la exclusiva del perdón.

Sería un poco adolescente oponerse al perdón, para oponerse a «los curas». Los cristianos tendrán sus razones para perdonar, pero cada uno, desde sus propias convicciones puede descubrir evidencias de lo razonable que resulta perdonar.

En problema es cuando el perdón pasa de la teoría a la práctica y es uno el que tiene que perdonar un daño sufrido. Ahí no bastan razones, es necesario estar convencido de que me interesa perdonar de corazón.

Una política educativa basada en el perdón

Cualquiera que se dedica a la educación, de verdad, es decir, educando en la práctica, sabe que se requiere un marco más amigable para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, que promueva oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Pero no hay que ser educador para detectar las abundantes mareas de violencia en nuestras entornos y en el mundo, y no es cuestión de comparar con el pasado.

Del pasado habrá que aprender, pero ahora, toda la violencia que hay, sobra. Y si no conseguimos que no esté, tendremos que seguir trabajando para que no esté. No cabe decir: «pues antes había más».

No lo voy a discutir, lo que sé, es que es ahora cuando vivo como educador profesional y no antes, y lo que quiero ahora es que haya paz y justicia para todos.

Así, quien se muestre «realista» y se resigne a la violencia, por favor, que se eche a un lado de la política y de la educación, y nos deje trabajar a los que tenemos esperanza en formar un mundo en paz.

Mi propuesta para romper el ciclo de violencia que viene del pasado y alimenta el presente, es aplicar una pedagogía el perdón y esto es lo que considero como la mejor opción para las políticas educativas y para todas políticas en general.

El perdón es una alternativa que se ha tomado en pocas ocasiones para resolver los enfrentamientos entre personas, comunidades, sociedades y el mundo en general.

Sin embargo, cuando se ha tomado esa alternativa, la experiencia ha dado indicios de que es posible y beneficiosa: Mandela, Malala, Jesucristo, Gandhi, Dalai Lama, Luther King… El horizonte que se abre es de luz y esperanza, mientras se viven esas convicciones.

Aprender el perdón nos ayuda a sanar las heridas, a aprender del pasado, a reconocer nuestras propias faltas, a ser humildes y comprensivos con las faltas de los demás.

Aprendemos a vivir la justicia ante los daños sufridos pero sin devolver mal por mal. Pero sobre todo, uno vive más alegre, con la ligereza de quien se ha quitado un gran peso de encima.

Aprender el perdón nos ayuda a recomenzar con esperanza y más fuerza, unidos en la diferencia y con libertad.

Sin embargo, aprender venganza y castigo profundiza en las heridas y refuerza los conflictos. La violencia afrontada con otra violencia, perpetua el daño, que será lo que aprenda la siguiente generación: resentimiento, odio y revancha.

Las heridas no se cerrarán de la noche a la mañana, está claro. La pedagogía del perdón no es instantánea, puede requerir varias generaciones para sanar las recriminaciones y los recuerdos amargos.

Aunque no sea instantánea, el hecho de emprender la pedagogía del perdón, ya es una experiencia de esperanza y alegría, y empezar a curarse ya es una vivencia de sanación del nosotros.

Pero deberemos contar con que siempre habrá poderosos acaudalados, políticos, comunicadores y educadores, y quizás uno mismos muchas veces, que pensemos que reabriendo las heridas del pasado podrán mejorar el presente.

Y no se piense que son de una tendencia política u otra, de una religión y otra, de una ideología económica u otra, es un tema de vivir las propias convicciones, sean cuales sean, desde el perdón o desde la revancha.

El hecho es que las heridas se infectan si no se cuidan, y ya no digamos si se hace por reabrirlas. Si alguien quiere negarlo, sencillamente está tratando de aplicar un daño al cuerpo con objeto de lograr una «verdadera» curación por otra línea, pero, el hecho de abrir las heridas, no sana.

Para comprender a estar personas que piensan que envenando a la sociedad se sana el cuerpo, se podría interpretar como la quimioterapia.

Sí, es cierto que el cuerpo se sentirá mal un tiempo y se debilitará con la quimio, pero se acabará con el cáncer y ya habrá tiempo de recuperar el cuerpo después.

Pero la historia nos muestra que esto no suele funcionar, hasta que alguien decide cortar la espiral con el perdón.

Quizás se logre cierta apariencia de paz con el sometimiento, durante un tiempo, pero los corazones oprimidos de las nuevas generaciones se van educando con rencor y desde que la debilidad llegue al opresor, la reacción del oprimido será la que ha aprendido de su educador-opresor, y esto es: oprimir al opresor.

Hablar de opresor y oprimido no es patrimonio del marxismo. Cualquier ideología, cualquier religión, cualquier estrategia económica o política se puede hacer opresiva cuando deja de perdonar y priva de su libertad y su seguridad a las personas.

Hay otra política para romper las disputas entre las personas, los pueblos, las creencias, las ideologías; romper la cadena de violencia y deshacer los efectos de la historia.

Vale la pena implantar una pedagogía del perdón como estrategia de responsabilidad social educativa mundial

Educar en el perdón

Los teóricos modernos y científicos de la educación, han ignorado tradicionalmente el tema del perdón.

Es verdad que siempre han tratado de fomentar una sociedad de respeto, igualdad, libertad, solidaridad, justicia, paz… Pero además de proclamas y programas de sensibilización…

¿Realmente se han educado personas más comprensivas y respetuosas cuando el daño les toca de cerca? ¿hemos preparado a los jóvenes para ser resilientes, optimistas y pacientes ante las contrariedades?

¿Hemos preparado a las nuevas generaciones para que asuman la responsabilidad de servir a la sociedad, sacar lo mejor de sí y de los demás, sin usarlos o explotarlos?

¿Y cómo se resuelven los conflictos? ¿Les hemos enseñado a reconocer los propios errores? ¿Les hemos enseñado a comprender y reflexionar sobre lo que ocurre a su alrededor o hemos disparado su «pensamiento crítico», que se concreta en susceptibilidad ante supuestas ofensas e irritación por todo lo que no les gusta, y que otros lo resuelvan?

¿Les hemos enseñado a escuchar, a pensar y cuestionarse el pensamiento dominante o hemos formado una generación indignada ante lo políticamente incorrecto, que responde irreflexivamente ante los «intolerantes» porque son enemigos de lo correcto?

Estas preguntas no quieren entrar en el debate político sobre los «valores cívicos», que a menudo son simplemente un conjunto de maniobras políticas diseñadas para arroparse de una palabra poderosa y emocionalmente apreciada en nuestra cultura: «valores».

La educación del perdón está más allá de todo debate sobre los valores, precisamente porque es la base para iniciar un verdadero debate.

Aprender a perdonar, no es dejarse avasallar, no es muestra de debilidad. Es disponerse para aplicar la justicia con sensibilidad y empatía, buscando soluciones que mejore la convivencia.

Saber perdonar requiere saber escuchar sin juzgar, reconocer la parte de culpa, estar dispuesto a rectificar al reconocer los propios errores y ceder en todo aquello que permita avanzar en la sanación social, sin renunciar a las propias convicciones, que son la base para seguir perdonando.

Los conflictos violentos en las parejas, las familias, los amigos, las escuelas, las empresas y en todo el mundo, tienen su origen en la pedagogía de la venganza.

Series de televisión, películas, videojuegos, noticias, música, publicidad, redes sociales, sucesos de la vida cotidiana… Por todas partes emana justificación de la venganza deliberada, que es aplaude cuando se «ajusticia a los malos» y se justifica la guarda de rencor como motivación para aprender a dañar a «los malos».

Si queremos educar en el perdón no basta con parches curriculares, ni siquiera con un gran pacto del sistema educativo.

Es imprescindible que el perdón sea una dinámica que se aprende por ósmosis en nuestra cultura social, en la familia, en los guiones de las películas y dibujos animados…

Pero por algún lugar habrá que empezar y pienso que somos los educadores los embajadores de la pedagogía del perdón.

Que no perdone un internauta anónimo puede afectar en el ambiente, pero que no perdone un padre, una madre o un maestro, resulta altamente condicionante para los niños.

Lo primero que se debe hacer, es sacar el perdón de las iglesias y «nacionalizarlo como patrimonio del pueblo». Todos podemos y debemos perdonar, porque vale la pena, científicamente demostrado.

Pero para perdonar, se requieren convicciones que ya no da en sí la ciencia. La ciencia solo puede reconocerlo, pero creer solo se puede creer si se cree.

Así, habrá que dar razones para perdonar, pero sobre todo ejemplo de perdón, para que se vivencien las consecuencias positivas de la experiencia de perdón.

Para perdonar uno debe saber empatizar

Ya Piaget detectó que el perdón se presenta en una etapa avanzada de desarrollo moral, y comprendió que requería del desarrollo de la empatía. Sin empatía no hay perdón.

La empatía implica el reconocimiento compasivo del otro y solo así le comprendemos en su intención y nos comprendemos también a nosotros mismos.

Por la vía de la experiencia, cualquiera puede aprender, por empatía la inutilidad de la venganza, y este aprendizaje nos lleva al aprendizaje pragmático de que mejor perdonar que sufrir las consecuencias de la venganza; ya sería un paso.

También se aprecia por pura vivencia que mejor son las buenas relaciones que las malas. Así, el perdón, puede ser al menos, la puerta para favorecer las buenas relaciones; ya sería otro paso.

Empatizar, no significa simpatizar. Uno puede seguir manteniendo una enemistad por intereses opuestos y la empatía no les lleva a terminar con ese conflicto, lo que permite es comprenderlo y vivenciar la situación con paz y perdón.

No se trata de hacer personas vaporosos que son amigos de todo el mundo. Lograr que nadie sea enemigo de nadie es imposible y posiblemente innecesario.

Es natural que en la vida haya adversarios y los podamos identificar como enemigos, pero no les trato con rencor sino con respeto y dignidad, perdonando sus ofensas, si bien, me protejo y me defiendo si me atacan.

El arte está en saber perdonar aunque se siga viviendo en discordia. Esta situación, permitirá dar pasos hacia un mayor entendimiento pero quizás nos muramos sin que nunca se resuelvan los conflictos, pero sí aceptando, incluso apreciando, a esos adversarios.

Piaget y científicos más modernos, como Seligman y Peterson, han captado el interés de la educación del perdón pero no han sido capaces de diseñar una pedagogía del perdón cuidadosamente pensada.

Perdonar no es lo mismo que disculpar o excusar

Si se confunde el concepto de perdón con el de disculpa, es comprensible que no se vea bien una «pedagogía de la disculpa». Yo tampoco la veo bien.

Uno debe asumir las consecuencias de sus actos, pero eso no quita que se pueda hacer en una situación de perdón y no de venganza.

El perdón es sanador, la disculpa no. Quien perdona recuerda para sanar, quien disculpa o excusa, olvida para pasar página.

No olvidar la culpa no quiere decir recordarla con resentimiento, sino con agradecimiento incluso, por el aprendizaje que ha supuesto para todos.

Por esto, cuando la sociedad trata de disculpar y olvidar, eso termina por revivir como infección social, porque la herida no se ha curado.

No se trata de aprender a pasar página, sino a purificar esas páginas para empezar con salud la siguiente página y que el pasado, sirva de aprendizaje a las siguientes generaciones.

Disculpar o excusar son dos formas de quitar la culpa a un culpable, mientras que perdonar es reconocer la culpa y buscar la sanación, no la venganza. Perdonar duele a todos, pero es un dolor que sana y vale la pena.

El perdón no quita la herida y su dolor sino que la cura. La pedagogía del perdón implica estudiar la historia con empatía; sin disculpar, sino recordando con perdón y aprendiendo de la experiencia.

Renovar el perdón

Cada generación debe aprender a perdonar los daños del pasado, así como agradecer los beneficios honestos que reportaron.

La pedagogía de la venganza lleva a los alumnos a revolcarse en las heridas y avivar el resentimiento.

Aprendizaje crítico es recordar lo que pasó y elegir perdonar nuevamente. Que no es juzgar la historia con suavidad o debilidad, sino con comprensión y valentía.

Empezar ahora

Diseñar una política educativa de perdón puede llevar su tiempo, pero aprender a perdonar puedes hacerlo ahora mismo.

Primero, haz las paces contigo mismo, luego perdona a tus parientes, a tus amigos, a tus vecinos, a tus jefes, a tus autoridades…

Saca de tu mochila el resentimiento y ya estás empezando a sanar el mundo con la pedagogía del perdón.

Segundo, deja de utilizar el perdón como estratagema. Estás enseñando a los demás que eres un falso, y puede que te perdonen aún así, pero no esperes que te disculpen cuando no tienes un auténtico arrepentimiento.

Si disculpan una y otra vez tus abusos, cuando se sabe que pides perdón sin arrepentimiento, se estaría alimentando una relación dañina, de la que te estás aprovechando, y a la vez dañando.

Quinto, deja de pedir perdón de lo que no es culpa tuya. Muchas veces son otras las personas que hacen que uno se sienta culpable. Piensa si te disculpas demasiado y quizás, tendrás que trabajarte que no te afecte tanto lo que piensen los demás de ti.

Sexto, busca en Internet testimonios de perdón ante casos tremendos. Muestraselos a tus hijos, a tus alumnos y esto será sumamente inspirador para sus jóvenes corazones.

Aquí te dejo una película-documental con múltiples ejemplos de experiencias increíbles de perdón: «El Mayor Regalo»

Las neuronas espejo de cada niño identificarán que el perdón es lo que le pide su cerebro y será la propia dopamina, llegado el momento, quien le pedirá perdonar, auque otra parte del cerebro le pida odiar.

Séptimo, sigue perdonando más allá. No digo que disculpes o excuses a los terroristas, a los corruptos, a los incompetentes, a los violentos; lo que digo es que saques tu odio, te sanes y sanes tu vínculo con ellos.

Enseña a tus hijos y a tus alumnos a no odiar, sino a perdonar sin renunciar a la debida justicia con paz y comprensión.

Juan Pablo II perdonó a quien le disparó pero no trató de interferir en la justicia y cumplió su condena.

Todavía podrás seguir pensando: -«¿pero cómo voy a perdonar y a decir a mis alumnos que deben perdonar a un violador? ¿o a un genocida? ¡¡¿cómo?¡¡

Razones para mantener el odio hay muchas, pero eso lo único que logrará es dar más fuerza al violador en cuanto violador, al genocida en cuanto genocida, y no a la persona que se tiene que sanar y la herida que conviene cicatrizar.

El odio es comprensible pero no arregla nada, sino que hace la herida más profunda y como un virus, infecta a los demás.

Si no liberas a tus alumnos o a tus hijos del odio, lo que consigues no es consuelo sino heridas más y más grande, más y más infectadas.

Aunque no tengas una convicción de fe para perdonar, al menos invita a perdonar por pragmatismo.

Al liberarse del rencor, tus alumnos o hijos podrán ser creativos desde su originalidad, en lugar de reactivos desde el odio que les ata al pasado.

Piensa que si alimentas el odio invitas a la venganza, y ya solo la venganza en el corazón del niño, es un daño. Le estás haciendo violencia y eso no es justo, no tienes derecho.

No pretendas que la persona perdonada acoja tu perdón.

Posiblemente siga igual o peor, pero la pedagogía del perdón no está para que los otros cambien, sino para que uno mismo se libere, y desde la propia liberación, estaremos en mejor disposición de que el mundo cambie.

Cuando uno perdona o pide perdón, ha hecho lo saludable y no puede esperar correspondencia, pero ya es un paso de pacificación.

Si además se da una reconciliación, entonces la paz se transforma en alegría.

Pasos para perdonar en lo personal

  1. Pon nombre a la herida y al hiriente, determina quién ha sido el responsable y hasta qué punto. Reconoce los hechos con objetividad y en su justa medida. Asume tu parte de responsabilidad también.
  2. Acepta la herida como parte de lo que ya eres, como sucede en las heridas biológicas. Unas se podrán cauterizar mejor que otras, dejarán cicatriz o no, pero ya son parte de tu historia de vida, para siempre.
  3. Elige perdonar. Que no es disculpar, ni excusar. Si los hechos tienen consecuencias, tendrá que asumirlas, pero tú, ya estás en paz con el hiriente. Por lo que a ti respecta, esa persona no te debe nada. Para ti el hiriente ha dejado de estar empegostado en tu corazón por el rencor. No miras hacia atrás, preguntándote: «¿por qué sucedió?» Ya está, pasó, aprende y agradece lo que se ha proporcionado de experiencia y maduración. Ahora, mira hacia delante, con el corazón libre.
  4. No esperes una compensación. No vivas como una víctima, libérate de lo sucedido, no busques cobrarte una deuda. El perdón te dará la fuerza y no necesitarás nada del hiriente. Cualquier compensación que pudiera llegar será bienvenida, pero no la necesitas, nadie más que tú eres responsable de tus siguientes pasos en la vida. No culpes a nadie tu dolor. Al sanar tu herida, ya no hay herida, ya no hay hiriente, ya no hay víctima, solo un aprendiz de la vida que ha crecido humanamente gracias al perdón.

Así, en cuatro pasos parece sencillo, pero la realidad es más bien difícil. Es conveniente que los niños, desde muy pequeños, aprendan a perdonar para crear redes de conexiones sinápticas de neuronas en su cerebro que les ayudará a perdonar con naturalidad.

Pero los daños en la vida pueden ser tan fuertes que la capacidad de perdonar se nos pone a prueba. Este «sencillo» proceso se puede alargar en el tiempo. Si no puedes perdonar, al menos, ten deseos de perdonar y pide ayuda.

Recomendaciones para perdonar de corazón

No te empeñes en olvidar, insiste en perdonar, renueva tu perdón. Y no trates de recordar hurgando en la herida. Deja de culpabilizar o culpabilizarte. Deja de avergonzarte, de humillarte, de difamar, de alimentar el resentimiento, en definitiva.

Sencillamente, rompe el círculo de la violencia y libérate.

Si el mal fue un verdadero mal, no disculpes, ni excuses: estuvo mal. Le perdonas vale, y ya está. Quédate en paz. No te rayes y piensa el lo que te ofrece la vida, no en lo que te ha quitado.

Si es necesario, deberás tomar distancia para protegerte pero eso, bien vivido, debe acentuar tu vivencia de perdón y no de «rayadura».

Es posible que quieras que tu hiriente reconozca su culpa, se humille y repare públicamente el daño ocasionado. Es comprensible pero insistir si el hiriente se niega a hacerlo, te mantendrá atrapado en el pasado.

Puedes insistir en que repare, para tratar de reducir el daño en lo posible, pero mientras no perdonemos y nos reconciliemos con nuestro presente, no podremos seguir avanzando. Tú verás.

Sin disculpar, sin excusar, pero pasa por alto lo que te sigue dañando el corazón y solo rememora lo que te ayude a perdonar.

El perdón entre los pueblos y colectivos

Esta es una de las claves para incorporar la pedagogía del perdón en la educación.

La pedagogía del perdón no solo limita las experiencias de perdón al ámbito privado e individual, sino que las promueve en la esfera pública y comunitaria.

La pedagogía del perdón comienza con los educadores pero se arraiga cuando los colectivos se perdonan unos a otros.

El perdón entre colectivos y pueblos es mucho más complejo y para que realmente sea un camino de paz, es necesaria buscar la reciprocidad que tienda a lareconciliación.

Todos nacemos dentro de una comunidad, y puede ocurrir que, sin haber sufrido daños en sus propias carnes, uno herede los resentimientos y odios de su mayores.

Pero si nacemos acompañados por una pedagogía del perdón, las nuevas generaciones podrán valorar críticamente esos resentimientos y aprender a perdonar, con la paciencia de quien sabe que no es instantáneo y con la renuncia a la venganza, pero sin renunciar a la justicia.

Con la pedagogía del perdón podemos aprender a ver a otros países o colectivos como miembros de una misma «familia humana».

Además, como comunidades diferentes, podemos aprender a tratarnos como vecinos y amigos potenciales.

Ideas para implementar la pedagogía del perdón

Ciertamente, el cambio requeriría una acción universal coordinada desde los organismos supranacionales pero para quienes nos dedicamos a la educación, podemos empezar por lo siguiente:

  1. Incorporar en nuestros grupos-clases las tutorías personales para ayudar a los estudiantes y sus familias a vivir los valores éticos vinculados al perdón: justicia, amabilidad, responsabilidad, respeto, empatía, diálogo, humildad, generosidad, resiliencia, paciencia, valentía, sinceridad…
  2. Aprovechar nuestra materia, el particular los docentes de ciencias sociales, para ayudar a caer en la cuenta de los errores del pasado, con empatía desde el perdón, pero sin disculpas ni excusas. Pero reconociendo también los logros con agradecimiento.
  3. Apreciar con empatía los colectivos o pueblos que de algún modo pueden verse como un mal, dañinos o perjudiciales, y desde la comprensión y la honestidad intelectual, tratar de comprender todos los puntos de vista y la diversidad de razones. Captar a las personas más allá de las categorías grupales, superar prejuicios y evitar estereotipos.
  4. Mostrar lo ventajoso y atractivo que resulta el perdón con ejemplos históricos y testimonios de perdón.
  5. Partir de la realidad de que todos los colectivos y pueblos necesitamos sanación. Ayudar a los alumnos a reconocer los errores de sus propias comunidades y colectivos, así como los aciertos de las comunidades y colectivos diferentes. Que muestren comprensión incluso de aquellos que les han podido hacer daño, sin disculpar, sino perdonando.
  6. Evitar la victimización y el paternalismo. Desde el perdón, promover el trato personalizado en igualdad, la interdependencia y la justicia, pero sin revanchismo ni sentimentalismo autoculpabilizante.
  7. Promover la plena aceptación de l»los otros y diversos», sin tolerancias superficiales y políticamente correctas. Aceptación de corazón.
  8. Promover en las minorías vulnerables el sentido de justicia basado en el perdón, y no en la revancha, la culpabilización, la venganza o el chantaje social.
  9. Promover la magnanimidad y hacer comprender que las cargas del perdón y la reconciliación no son siempre iguales o simétricas, pero que en cualquier caso, a todos les va a costar lo máximo que puedan dar.
  10. Ser sinceros en nuestra educación en valores y evitar disfrazar nuestra venganza, llamándola justicia. Quien aviva el odio hace daño a la educación.
  11. Promover la elegancia ante los malvados, «no hacer leña del árbol caído» y no devolver mal por mal. Cortar toda manifestación de burla, desprecio y reproche que pueda romper los puentes de la reconciliación. Por verdaderos que sean esos comentarios, al faltar actitud de perdón, en realidad no son verdaderos, sino sencillamente ciertos. Tan ciertos como dañinos. Si fueran verdaderos, serían sanadores.

Te invito a ser embajador de la pedagogía del perdón

Cualquier educador de buena voluntad que se tome en serio la educación puede ser embajador de la pedagogía del perdón, sean cuales sean sus convicciones políticas o religiosas, su color de piel, su orientación sexual, sea quien sea, todos podemos perdonar y ser perdonados.

Te invito a promover la pedagogía del perdón más allá de tu propia aula, de la propia escuela, de la propia comunidad; ir más allá, tanto como tu capacidad te permita. Y entre todos, hacer de la pedagogía del perdón una realidad que transforme el mundo.

Sé el primero que reivindique justicia desde el perdón y no desde el resentimiento, el odio o la venganza. Un educador que tiene una lengua venenosa no puede ser embajador del perdón, por mucho que quiera ponerse medallas de igualdad, justicia y solidaridad.

Mi sueño es que la pedagogía del perdón alimente las políticas mundiales de los próximos años, y todo puede comenzar con tus alumnos y sus familias.

Aspiro a que la pedagogía del perdón sea algún día reconocido como patrimonio de la humanidad.

Seremos pacificadores del mundo y podremos aspirar a que el premio Nobel de la Paz sea concedido, no a una persona, sino a todo un gremio: los educadores del mundo unidos por el perdón.

El concepto psicológico no explica la realidad plena de ser Humano

La psicología trata de dar respuestas a la realidad del ser humano con objeto de superar estados de daño psicológico y propiciar estados de bienestar subjetivo.

Sin embargo, el concepto psicológico de ser humano no explica la realidad plena de lo que es ser Humano, así nunca podrá dar respuesta plena a los daños ni a la felicidad.

Los humanos no somos un mero compuesto de cuerpo y mente. Es posible que en cierto periodo de nuestra vida, uno pueda verse como organismo independiente capaz de ser humano por sí mismo, en sí mismo y realizarse a sí mismo, sin ayuda de nadie.

De hecho es un fenómeno evidente que cada ser humano es un organismo independiente capaz de autoconfigurarse y aspirar a un desarrollo e incluso, capaz de neutralizar su propia existencia con el suicidio.

A la psicología le fascina la mente y con la visión que le proporciona la neurociencia, el cerebro le chifla. Parece que desentrañar los secretos de las redes neuronales nos dará todas las respuestas para la felicidad del individuo. Sin embargo,

El cerebro nos hace vivenciar la felicidad, pero no es el origen en sí, de la felicidad.

No le podemos preguntar al cerebro cómo puedo ser feliz, sencillamente es feliz o infeliz como consecuencia de un modo, objetivo y subjetivo a la vez, de habitar la realidad.

La mente resulta fascinante porque nos abre a un mundo de posibilidades, pero con lo que somos felices de forma auténtica, es poniéndola al servicio del cuerpo y no en contra de él. El cuerpo humano tiene una dignidad extraordinaria, superior a todo otro cuerpo orgánico o inorgánico y la mente no está para manejarlo a su antojo sino para servirle.

La psicología debe descubrir el valor infinito del cuerpo humano

La mente es como la torre de control, pero lo que realmente es extraordinario es el aeropuerto en sí. Sería ridícula una torre de control sin aeropuerto, sin vuelos…

La mente es como la torre de control del cuerpo, el aeropuerto.

Pienso que esto es lo que ha hecho la psicología moderna. Tras descubrir las torres de control, se fascinó y todo lo ha querido reducir a torre de control: «si controlamos la torre, lo controlamos todo». Sin embargo, los aeropuertos fueron surgiendo sin sentido, sin destinos, sin aviones y esas torres cada vez más sofisticadas, perdían su valía.

La consecuencia es que las torres de la modernidad, en lugar de general el control deseado, generaron ansiedad, depresión, tristeza. Entonces, se comenzaron a crear movimientos sin destino, aviones que salían y volvían al mismo aeropuerto, como una especie de terapia ocupacional.

Otros apostaron por «el control de la torre de control»: paz mental, mindfulness, estados de quietud. Estupendo, pero la torre sigue sin tener sentido, aunque ya no sufre, ya no se frustra, ya no se siente vacía pero está vacía…

La educación con la modernidad se puso en las manos de la psicología y dejó de ser una educación de cuerpos para el amor, y pasó a ser una educación de mentes para el control.

Ciertamente, la modernidad fue un avance. Se ha ido superando el analfabetismo funcional y eso es maravilloso, pero algunos han despreciado la educación de siglos. Qué pensaban los Ilustrados, ¿qué nadie se había educado hasta que llegaron ellos?.

Insisto en el avance que supone la educación modernista, pero un árbol progresa en su crecimiento si se mantiene fijado en su raíz. Y el error no está en llenar el árbol de ramas, el problema es tratar de desarraigarse de la raíz, pues las ramas se secan.

Los Ilustrados descubrieron una Humanidad de grandes raíces pero apenas sin ramas. Era como un cactus en el desierto de la existencia, y ellos lograron que de esas plantas surgieran ramas y hojas, flores y frutos. Pero quienes han tratado de cortar la raíz en nombre del progreso, han hecho mucho daño a las propias ramas que surgían.

La raíz en la que debe fijarse la educación es el cuerpo, pero con la Ilustración, se fijó en la mente.

El ser humano fijado en su cuerpo se puede cultivar y crece el carácter desde la sensibilidad y entonces, por la mente, se desarrollan las competencias que dan mucho fruto.

Pero si se fija la educación en la mente, no se cultiva el cuerpo, sino que se pone al servicio de la mente, que ya no se cultiva, sino que se construye y reconstruye al cuerpo a su antojo, bueno, hasta donde la tecnología y el presupuesto personal, dejen al antojo.

La persona no vale en sí por ser quien es en cuerpo viviente, sino que vale por lo que hace, por su mente, por su razón, por su competencia. La educación enraizada en la mente descarta a la debilidad, a la vulnerabilidad. Los cuerpos que no puedan ser competentes o supongan una amenaza para la independencia de otros cuerpos, se consideran descartables o una amenaza que se debe neutralizar.

El progreso fijada en la mente mira fuera de la planta, mientras que el progreso fijado en el cuerpo mira en sí misma y en su despliegue puede conquista el medio, dar fruto y embellecer el mundo.

No se puede cortar la raíz humana, no se puede negar su naturaleza corporal. Sin embargo, esto ocurre cuando la educación no se fija en el cuerpo sino en la mente.

El humano-individual está llamado a ser un humano-comunidad

La psicología «adoradora» del cerebro no es capaz de captar que el ser humano es algo más que ser individual, algo más que un organismo inteligente, algo más que un porta cerebro.

Ser humano, ser un «yo», no es posible sin un «tú». Sin el «tú», el «yo», llegado a cierto estado de desarrollo, puede ser capaz de subsistir como cuerpo y mente sana en sí mismo, pero no es capaz de realizarse con felicidad, con la felicidad que solo da el Amor con mayúsculas. Ese Amor que tanto le gusta desacreditar a la ciencia, y a la neurociencia en particular, le pirra reducirlo a química y neurotransmisores.

Pero si no hay aviones, no hay transmisiones en la torre de control. Se puede crear un simulador o lo que se quiera construir, pero la torre nunca experimentará la frescura de su aeropuerto, los nervios de quienes llegan tarde a su puerta de embarque, la alegría del pariente que llega por la puerta 6, el enfado por el sobrepeso que te van a cobrar.

El humano-individuo es un cuerpo-mente inconexo que subsiste, incluso sano, pero no pleno. El humano-individuo está llamado a ser humano-comunidad que es ser cuerpo-mente-apertura.

A esta apertura se la ha conocido siempre como espíritu pero la visión psicologista de la modernidad, ha psicologizado tanto lo espiritual, que ya no se sabe que se dice, cuando se dice «espíritu». Creo que el concepto «apertura» permite que se entienda mejor hoy.

El humano-comunidad, no es un fragmento que se diluye en un cuerpo «corporativo», sino que es más sí mismo, más «yo pleno» abrazado al tú, que a su vez se hace más pleno, y tanto el «yo» como el «tú», siguen siendo plenamente «yo» y plenamente «tú». Pero ahora también son un «nosotros», que no consume al otro, sino que le alimenta más su Libertad en el Amor.

Libertad para poder entregarse constantemente al amado. Esto, ya lo conocían muchos «analfabetos pre-modernos». Quizás, estos «bárbaros» no sabían escribir, ni leer, pero habían aprendido a amar y si solo el amor les bastaba, para que necesitaban más. Era cuestión de cultivarlo en lo que habitaban, y por aquel entonces, leer y escribir no les aportaba mucho.

No pretendo hacer una apología de la injusticia de siglos pasados que separaba a miserables iletrados de nobles con cultura. Quién saque esa conclusión, que deje el artículo o empiece de nuevo, porque no se está enterando de por dónde voy.

Se puede dar una interpretación política del interés por mantener a las personas analfabetas, pero pienso que es no entender la historia en su plenitud.

Aprendimos a leer y escribir en masa por necesidades de la modernidad… Antes del Covid19, nadie se planteaba la necesidad de tener una mascarilla, ¿para qué? Pero es la necesidad la que nos hace fabricarlas en masa.

La ciencia que bloquea la trascendencia, bloquea la educación

No digo que la psicología sea mala, lo que digo es que en nombre de la alfabetización funcional universal, se puede estar bloqueando el acceso a la sabiduría del corazón, es decir, desde algunas instancias que deben velar por la educación universal se podría estar promoviendo un analfabetismo apertural.

La psicología debe abrirse a la trascendencia y reconocer que sus métodos de investigación deben seguir progresando.

No puede convertirse en una ciencia conservadora de sus metodologías de siglos pasados en nombre del progreso. La estadística, aunque se vista de Big Data, estadística se queda.

La psicología necesita descubrir nuevas formas de hacer ciencia que le abra a la plenitud del ser humano para estar en disposición de servir al ser humano pleno; al humano que se trasciende y forma un nosotros por el amor. Ya los humanistas del siglo pasado, Maslow, Rogers y otros, lo intentaron pero fueron desterrados del Olimpo de la ciencia.

No digo que fuera incorrecto el destierro, lo que cuestiono es el Olimpo mismo; quizás haya que ir pensando en un Olimpo más olímpico.

Si los científicos no son capaces de llevar, por la limitación de sus métodos, a medir esto, ¿cómo pueden existir científicos que lo niegan por no poderlo medir? Sería como negar el conjunto de las estrellas porque no se puedan contar; es sencillamente ridículo y tendría que darnos vergüenza hacerse llamar científico y no respetar lo que no somos capaces de afirmar o negar.

La falta de respeto a la trascendencia podría ser por ignorancia, por maldad o por miedo, pero nunca por ciencia.

El caso es que la educación no puede ir al paso de la ciencia, sino al paso del amor.

No tenemos derecho, en nombre de la ciencia, a tapar los ojos a las nuevas generaciones ridiculizando la sabiduría de generaciones y generaciones, de todas las culturas y credos.

El científico no puede comportarse con la arrogancia de un niño al que le han regalado un telescopio y se cree más poderoso que sus vecinos porque ve las estrellas más cerca.

Está bien que seamos capaces de hacer cada vez telescopicas más potentes, pero no nos hace más potentes humanamente, ver más estrellas y más cerca.

Lo que nos hace humanos en relación a las estrellas, es ser capaces de convivirlas con amor, y eso se puede hacer con o sin telescopio. Mejor con telescopio, pero para convivirlas con amor, cada vez con más amor.

¿Y cuál es la realidad plena del ser humano que no capta la psicología?

Cada cual tendrá que descubrirlo en su trascendencia, en su apertura al Amor. No tengo la respuesta científica, empírica, quiero decir; tengo mi respuesta personal, que me encantaría poder dar, día a día con mi vida.

A día de hoy, mi respuesta, más que una respuesta, es un deseo de responder al amor. Mi respuesta es una sed de plenitud. No se puede dar una respuesta plana con la mente, sino con el cuerpo, con la vida.

Y ese es mi deseo, que mi cuerpo plasme cada vez mejor la respuesta al amor.

Las ciencias nos muestran que los seres humanos no se plenifican sin más, desarrollando su cuerpo-mente al máximo. Existen evidencias suficientes para poder afirmar que no somos meros animales dotados de razón, sino que necesitamos de la educación para renacer por el Amor.

Todo nace perfecto, salvo el ser humano, que necesita de la educación para perfeccionarse.

Todos los animales se desarrollan, pero ese desarrollo no les perfecciona, ya son lo que son, sencillamente se despliegan.

Sin embargo, los seres humanos damos un salto a la trascendencia, como diría Jaspers. Lo damos si queremos. Como el gusano se transforma en mariposa, la educación, la educación auténtica, nos transforma en la apertura.

Así vemos cómo la humanidad ha buscado en las religiones, en las filosofías, en el arte y todavía seguimos buscando.

Quizás la psicología empírica no sea capaz de llegar nunca a una evidencia de lo que es la plenitud del ser humano, no lo sé, pero lo que sí sé, es que si sigue aspirando a «construir telescopios cada vez más largos», por ahí no creo que llegue muy lejos.

Es hora de que la ciencia dé un salto empírico a la trascendencia y acepte el reto de conocer científicamente al ser humano pleno, el habitante del Amor.

EDUCAR LA INGENUIDAD PARA HABITAR LA VERDAD

Uno habita en su casa, en su propiedad, aquello en donde puede cultivar y construir; habitamos el hogar. En nuestro hogar es donde nos sentimos en casa, es el lugar al que se vuelve y desde el que se sale a la aventura, donde nos reponemos y nos relacionamos en intimidad con quienes amamos incondicionalmente. En casa nos relajamos, estamos en confianza, nos sentimos a gusto, nos damos unos a otros, formamos una familia. En casa somos libres y responsables, estoy porque quiero y porque quiero, me doy por entero. Es donde perdonamos y se nos perdona sin parar.

Si uno se plantea que esto no es posible en su casa, probablemente haya dejado de ser su casa, ya no es un ingenuo (un indígena, del latín ingenuus, libre de nacimiento) en su tierra, sino un tirano que trata de someter a otros o un siervo que se ve sometido por alguna tiranía.

La Verdad es la casa universal de todos, pero sólo la habita como “mi hogar” quien es un ingenuo, un indígena de la verdad, natural de lo auténtico. Los astutos, sin embargo, la consideran una prisión. Su infinidad enreja su ego y para tratar de escapar, intentan hacerse con su control, pero es como la propia sombra, que por mucho que corramos nunca nos separamos de ella, salvo que apaguemos la luz…

Los astutos intentan en vano poseer la verdad, apagar la luz, construir en tinieblas, deconstruir con falsedades, ocultar los hechos, manipular los frutos, reservarse pequeñas verdades para controlarlos a otros, pero esto les hace invasores en tierra extranjera, siervos de la mentira, tiranos de la vanidad, cultivadores de miedos, constructores de falsedades. Y, sin embargo, paradójicamente, ya eran nacidos en la Verdad, eran propietarios desde el origen, pero al renunciar a la ingenuidad, han renunciado a sus derechos de pertenencia.

Y es que el ingenuo sabe que es descendiente original, pero no es el origen de la Verdad. Es heredero de la Verdad si la acepta, pero no es la Verdad ni el origen de la Verdad. Y es que quien renuncia a su herencia y se autoproclama “verdad” u origen de la verdad, suicida su ingenuidad y se hace desertor de la Verdad para enrolarse en las filas de la Mentira.

La Mentira no es lo contrario de la Verdad, sino la imitación más perfecta que pueda ser realizada de la original Verdad. Quién se abraza a la Mentira, en realidad, piensa que abraza la Verdad o que al menos, se encuentra en camino de conquistarla. Y cuanto más poderosa es la Mentira, más difícil es diferenciarla de la Verdad, que sólo es distinguible por los ingenuos, más ingenuos: “el rey está desnudo”

A la Mentira le encanta que los habitantes de la Verdad dejen de ser ingenuos para combatir la mentira porque así, sin desearlo, se pasan a su bando. Pero los ingenuos, «esos estúpidos seres insensatos» no hay quienes les engañe y la Mentira queda desarmada: –«¡Acabemos con los ingenuos, llamémosle ignorantes, dogmáticos, radicales, fundamentalistas, enfermos, antisociales, incívicos, enemigos de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad… Hagamos que, si un ingenuo vuelve a decir que “el rey está desnudo”, que le neutralicen por intolerante fundamentalista y que, si todavía queda por ahí algún ingenuo despistado, que aprenda que si abren la boca, no correrá mejor suerte».

La Mentira cuando controla, organiza la educación para formar astutos y combatir la ingenuidad.

El niño debe dejar de asombrarse ante la Verdad, debe olvidarse de cultivar y construir en la Verdad. Por el contrario, debe adquirir las verdades tolerables por la Mentira y las mentiras básicas que le alejen de la ingenuidad.

El mantra será la técnica pedagógica por excelencia: “no existe la verdad”, “no existe la verdad”, “cada uno tiene su verdad”, “los ingenuos fracasan y los astutos triunfan”, «debemos respetarnos», etc. «Y quien afirme que el «rey está desnudo» es un intolerante fundamentalista».

Desde la Mentira se explica que habitar la Verdad es imponer y eso significa perder la libertad. En nombre de la libertad, la Mentira lucha contra la libertad, como no podría esperarse de otro modo. Así, los niños aprenden a renunciar al habitar libres en la verdad para poder ser libres según la Mentira, pero en Verdad, están tiranizados.

La educación así no se orienta a desplegar la propia originalidad natural de la verdad, se entrena al niño para ser astuto, para hacerse una verdad a la medida de su ego y para cazar a los indígenas que le digan que, en Verdad “está desnudo”.

Así las cosas, ser ingenuo es muy peligroso pero solo desde la ingenuidad se podrá habitar la verdad con libertad, con autenticidad, por lo que vale la pena educar la ingenuidad.

Atender a un estudiante altamente sensible en el aula

Iván está en segundo de primaria, es el típico estudiante que todos los maestros desean. Trabajador, dócil y aplicado, que colabora con sus compañeros, da buen ambiente en clase y se esfuerza por alcanzar las mejores calificaciones. Sin embargo, Iván tiene un retraso en el aprendizaje de la lectura. Aunque comprende bien, todavía lee muy despacito. Esto le tiene un poco empequeñecido y sus luchas por seguir al ritmo de sus compañeros le tienen muy estresado.

La tutoría con sus padres es muy positiva; el chico es bueno y trabajador y si procura leer más, no tendrá ningún problema: «cada niño madura de forma diferente». Sin embargo, Iván en su apariencia de niño feliz y sereno, tenía un hervidero en su cabeza y en su corazón. Constantemente se le ocurrían ideas, comenzaba cosas pero las dejaba a medias y todo desordenado. En el patio le producía mucho miedo las riñas y trataba de evitar cualquier conato de pelea. Era muy buen amigo de sus amigos pero cuando estaba en casa le gustaba jugar solo y pasaba horas y horas.

Iván pensaba que tenía una vida normal, con una familia normal, pero la realidad es que su hermano no dejaba de pegarle y su padre estaba siempre fuera de casa. Y sin saberlo, eso le estaba marcando su carácter. Además, su madre era una persona muy sensible y desde que iván tenía uso de razón su madre siempre ha estado batallando con depresiones. Pero externamente, eso no era algo que se notara mucho en Iván al que se le veía feliz e integrado en el colegio y con sus amigos.

El hecho es que Iván era una persona altamente sensible, o PAS. La alta sensibilidad, también conocida como sensibilidad de procesamiento sensorial , es un rasgo genético que afecta aproximadamente al 20% de la población. La psicóloga Elaine Aron , quien acuñó el término en la década de 1990, teorizó que el rasgo evolucionó para ayudar a las personas con sistemas nerviosos más sensibles a lidiar mejor con el mundo.

Los maestros no siempre son conscientes de esta realidad y piensan que se trata de un niño con dislexia, TDHA, timidez o quizás, que se trata de un niño un poco mimado. Pero si sabemos ya que se trata de una persona altamente sensible, ¿cómo debe ser tratada por su maestro?

Lo primero y más importante es corregir la creencia de que la sensibilidad es debilidad o un defecto. Vivenciar el mundo con mayor intensidad, con más profundamente es un regalo, «un regalo trágico» dirá Dabrowski pero porque conlleva ciertos periodos de sufrimiento en la vida pero bien superados, se trata de un talento extraordinario que puede aprovecharse para estimular la creatividad, la innovación y el crecimiento escolar, personal y posteriormente profesional y social.

Los estudiantes altamente sensibles suelen ser considerados «niños buenos» con sus compañeros y aplicados con el trabajo, y los profesores suelen estar encantados con su actitud. Sin embargo, ser muy sensible puede presentar desafíos para manejar el estrés, la presión y las relaciones en el aula y en la escuela.

Un maestro, que aspira a ayudar a que todos los estudiantes prosporen no se conforman con la bondad de estos niños que no dan problemas, sino que se interesan por su sensibilidad para que aprendan a gestionarla.

Aquí planteo algunas ideas para que el maestro puede identificar a los alumnos altamente sensibles y puede ayudarles a aprovechar todo su potencial de desarrollo.

Rasgos del estudiante altamente sensibles en el aula.

Las investigaciones muestran que las PAS presentan un mayor flujo sanguíneo en áreas del cerebro relacionadas con el procesamiento emocional, la conciencia y la empatía. Estas capacidades cognitivas hacen que los PAS respondan a las necesidades de otras personas, a veces a expensas de su bienestar personal. Los estudiantes PAS tienden a realizar sus tareas con perfeccionismo y buscan complacer a las personas, en particular a sus responsables, de una manera más acentuada que el resto de niños.

En términos generales, las PAS se ven más afectadas por estímulos externos que las que no son PAS. Como resultado, pueden abrumarse fácilmente, especialmente cuando están bajo presión. Los plazos pueden agotarlos y quedar atrapados en un estado de temor.

Debido a que son tan perceptivos, a los PAS les encanta profundizar en los temas. A menudo disfrutan de la estrategia y la planificación pero a la vez, la emotividad les puede hacer inconstantes y desordenados.

Este interés más profundo por los temas no tiene que confundirse con altas capacidades necesariamente, pero los educadores y los padres pueden tener la impresión de que su hijo es quizás de altas capacidades por sus intereses, sus preguntas, su empatía que aparenta una precoz maduración. en la responsabilidad social.

Esta preocupación por todos y su amabilidad, le hacen ser una persona querida y valorada por sus compañeros, y suele pasar como un líder tapado que se detecta en los sociogramas pero en las manifestaciones externas del grupo no se ven tantas manifestaciones de liderazgo. Lo que tiene el PAS son detalles personales con uno y con otro. Incluso con el maestro, a quien le trata con total deferencia y a la vez huye de molestarle o «hacer la pelota».

Consejos para ayudar a crecer a un estudiante PAS

La atención singular hacia los PAS, diferente de lo que tendría que ser la educación personalizada común para cada uno de los alumnos de la clase, se reduce a capacitarlos para que puedan aprovechar sus fortalezas y al mismo tiempo dotarlos con herramientas para manejar su sensibilidad (o sobreexitabilidades)

Las PAS tienden a vivenciar los sentimientos con mucha intensidad y a cualquier cosa le dan una importancia desproporcionada emocionalmente hablando. Se sienten agotados pero luchan por no ser considerados débiles o incapaces y les puede llevar a importantes desajustes de ansiedad o depresión, de la que no se sabe cual puede ser la causa. POr tanto, es importante hablar mucho con los estudiantes PAS, aunque sean pequeños y parezca que no tienen ni media conversación; los PAS la tienen y si tienen confianza de que no serán dañados, les encantará abrirse y contar su mundo interior.

Darles encargos y posibilidades de servir a los demás les hace sentirse valorados y comprendidos. Comunicación fluida, diaria, aunque sea un solo que tal, como va todo, es algo maravilloso para ellos.

Desde muy pequeños, es bueno formar su carácter para hacer frente a las grandes estimulaciones, que para ellos es todo: todo es ocasión de una gran estimulación y por eso, también ocurre que, su atención secuestrada por una estimulación previa, se muestren como olvidadizos y despiastados.

Es muy importante para los PAS educarles en rutinas y hábitos de orden, planificación, prioridades, constancia y se acostumbren a pensar antes de actuar, porque su intuición les puede jugar malas pasadas.

A las PAS les incomoda ser observados y más si no se ofrece retroalimentación de «qué pasa»: no es un tema de susceptibilidad, sino en algunos casos, disforia sensitiva al rechazo. Es bueno darles explicaciones y enseñarle a no dejarse llevar por sus impresiones, sino mejor preguntar y no ponerse a pensar lo peor.

Su tendencia a no generar conflictos puede llevar a las PAS a ceder siempre y tragar con todo, con tal de que haya paz, pero ciertas situaciones injustas pueden agrandarse cuando compañeros se aprovechan de esta circunstancia y abusan injustamente de esta tendencia, lo que puede llevar a el PAS a reventar emocionalmente al sentirse utilizado e injustamente tratado, y sobre todo, al comprobar que nunca logra contentar a ciertas personas. En este sentido, debe aprender pronto que el objetivo en la vida no es lograr que todo el mundo esté contento con uno en la vida, sino que intentando tratar bien a todos y procurar que todos estén contentos, llegado un momento, uno debe hacer lo que considera en conciencia aunque otros piensen mal de uno, no estén conformes o se sientan defraudado. A quien no debemos defraudar nunca es a la propia conciencia.

Es importante decirles lo que pueden mejorar, pero con cariño y esperanza de que lo puede hacer mejor. No vale decirle que todo lo hace bien o todo va bien, porque su sensibilidad le hace ser muy autocrítico y por sí mismo ya sabe muchas cosas en las que puede mejorar.

Las PAS tienden a reaccionar más enérgicamente a las críticas que a los que no son PAS y a la autocorrección excesiva en respuesta a los comentarios, incluso sacrificando su bienestar para complacer a otros. Incluso, intervenciones de compañeros que no son crítica, si se hacen con un tono energico y frío, la PAS puede tomárselo a la defensiva e interpretar que está haciendo algo mal. En este sentido, conviene enseñar a la PAS que no juzgue, sino mejor preguntar: ¿Preguntas eso por que ves algo mal? ¿hablas con ese tono porque estás enfadado? Así se sale de dudas y se ayuda a todos para que no se den malos entendidos.

Es bueno saber que los PAS sobre la marcha harán lo mejor para el otro, pero luego si lo piensan, es posible que hubieran decidido otra cosa, en ese sentido, es interesante dejar tiempo para pensar a los PAS y también enseñarles que es de sabios rectificar: «te dije que te haría ese favor, pero lo he pensado bien y no voy a poder por esta razón, disculpa mi impulsividad». Y también enseñarles a que no so comprometan sobre la marcha, que se acostumbren a darse un tiempo aunque tengan clara la respuesta: «dejame que lo piense y te digo».

HSP a responder en el acto; Déles tiempo para absorber lo que han escuchado y reflexionar sobre una respuesta. Por supuesto, estos son buenos consejos para enviar comentarios a cualquier persona, pero especialmente a los HSP.

En cuanto a las tareas, los PAS necesitan motivaciones trascendentes; son grandes trabajadores si su labor es para salvar el mundo, pero si se les piden cosas sin sentido es muy probable que dejen de hacerlas o las hagan mal. Es muy importante que vean el sentido de las cosas y aprenderán mucho más y mejor.

Todos los estudiantes quieren sentir que su trabajo es valioso, pero este impulso es especialmente alto para las PAS. Tienden a comprometerse y se preocupan profundamente por impactar en su entorno.

Conviene ayudar a los PAS a darle salida a su capacidad de empatía, comunicación y organización de manera más efectiva. Si el maestro le pide ayuda, se sentirá muy reconfortado y al contrario, si falta una motivación profunda, una PAS puede volverse apática. El maestro debe ayudar a sus estudiantes PAS a comprender cómo sus esfuerzos se conectan con un propósito mayor.

Para algunos maestros contar con alumnos PAS en su aula es un problema, para otros es un regalo. Espero que este artículo te haga sentir que la situación no es una amenaza sino una oportunidad.

Pon en tu comité directivo una persona altamente sensible

Existen personas altamente sensibles que son docentes, estudiantes, padres, madres e incluso algún que otro director o directora, pero es precisamente la alta sensibilidad, la que lleva a los gestores de las organizaciones educativas a descartar como directores a personas que se muestran altamente sensibles, por sus aparentes «debilidades de carácter».

En ocasiones se les hace un favor si la sobrecarga emocional es muy intensa, pero ponerle una marca de por vida, «tú no sirves para dirigir porque eres muy sensible», me parece un grave error estratégico de las instituciones que así lo piensan.

A veces, las personas sensibles parecen débiles y en particular al principio, cuando todavía están descubriéndose en su sensibilidad. Parece que no serán capaces de tomar decisiones duras, pero que sufran no quiere decir que sean cobardes, irresponsables, ineficaces o injustas. Reconocen sus errores y perdonan con la misma intensidad que aman y están dispuestas a darlo todo por lealtad a la organización y a las personas a las que sirven.

Sienten desde lo más profundo de su espíritu, y si se piensa que eso es un inconveniente para dirigir un colegio, es que realmente no se está pensando en la organización escolar como el cultivo de una comunidad , sino como la gestión de una máquina.

Ver a una persona derramar lágrimas es para algunos un impedimento para liderar un grupo, pero mostrar vulnerabilidad, siempre que vaya acompañada de firmeza y determinación, es un puente para trabajar en equipo, para aprender a trabajar en comunidad, con sencillez y sinceridad.

Un líder altamente sensible, a pesar sufrir intensamente por las traiciones, no guarda rencor y actúa con justicia y compasión; siempre está dispuesto a dar a todos los que lo necesitan y no pasa factura, aunque si aprende y quien no reconoce su mal, tampoco está dispuesto a permitir que lo siga cometiendo.

Un directivo con alta sensibilidad confía en su gente y comparte sus conocimientos y recursos con sencillas. Es autocrítico, reconoce su errores y rectifica. Aprende y lo vuelve a intentar, y con las personas que reconocen su error y hacen el propósito sincero de recomenzar, se vuelcan y ponen toda su confianza a través de gestos y palabras amables. Y en todo caso, si conoce de las limitaciones o debilidades de los demás, procura estar atento para ayudarles a crecer, pensando antes en las personas que en las tareas. Esto puede llevar a que algo no salga de inmediato, pero de forma mediata, si que saldrá cada vez con mayor facilidad y dando el protagonismo a los docentes en los que se confía.

La persona altamente sensible, claro que exige, tanto como se exige a si misma, pero lo hace con delicadeza, como le gusta y agradece que le corrijan y le sigan a sí. Una persona altamente sensible responde con entusiasmo ante las llamadas de atención suaves y esperanzadas, pero queda muy afectado con los ataques, desprecios y desvalorizaciones.

Por tanto, un directivo altamente sensible aprende muy a fondo, pero necesita mucho tiempo, tal vez, requiera de varias etapas. Pero las organizaciones son impacientes, los resultados urgen y temen dar segundas oportunidades . Un consejo de administración no se atreve, por lo general a apostar por una persona altamente sensible que terminó quemado en una primera etapa de directivo; paradójicamente, en los centros educativos a veces no se cree que las personas puedan cambiar y que un profesional pueda aprender. Incluso, la experiencia les lleva a considerar que si se detecta la alta sensibilidad, directamente se le descarta para darle responsabilidades, porque lo que se buscan no son soluciones profundas, sino arreglos rápidos… Pero esta es mi crítica, la escuela no es una máquina, sino un cuerpo y más que cambiar piezas se trata de rehabilitar a los órganos para que cumplan sus funciones. Requiere su tiempo… Pero vale la pena y el resultado es mucho más perdurable y autónomo.

Las personas sensibles son fácilmente engañables pero a la vez, son capaces de detectar rápidamente las mentiras. Y si bien se frustrarán, se enfadarán y quizás sus primeras reacciones sean inapropiadas, saben rectificar, pedir perdón y recomenzar. Y cuando su equipo lo forman personas igualmente sencillas y nobles, el organismo o sigue fortaleciéndose y madurando.

Lo más valioso del directivo altamente sensible es su profunda humanidad, empatía, bondad, simpatía y consideración de los demás. Pero todo esto dentro de una vivencia intensa que fácilmente es manipulable por compañeros egocéntricos y envidiosos, que tratarán de mostrarle cómo directivo desequilibrado, quemado, deprimido… Cuando lo único que necesite tal vez, es un poco de descanso, un apoyo con quien poder hablar y recomponerse.

En un equipo directivo no todas las personas deben ser altamente sensibles, pero sí apuesto porque sea la cabeza del centro pero contando con un apoyo de subdirectores leales, maduros y competentes. A la vez, es imprescindible formar a los directivos para que sepan detectar a las personas altamente sensibles y comprendan el interés de este talento para que sepan cuidarlo en lugar de quemarles a base de sobrecargas y falta de tacto.

El líder con alta sensibilidad logra sacar lo mejor de todos, es posible que se deje llevar por prejuicios pero desde que se da cuenta, no le cuesta nada rectificar para dejar de juzgar y sentir la verdad de cada uno, a pesar de los pesares.

Un líder sensible es quizás un tanto desconcertante y resulta incómodo para quien desea que todo sean rutinas, pero su intuición y su creatividad la ponen al servicio de las familias, los docentes y los alumnos, porque cree de todo corazón que su misión es ayudar a todos.

A la corta, los líderes sensibles no suelen pasar la prueba, pronto se les ve ansiosos, preocupados, enfadados, generando caos y se les pone una etiqueta: este no sirve para dirigir… «Sí, tiene buen corazón, la gente le quiere mucho pero la institución se puede ir al traste con alguien como éste al frente» y se les quita de enmedio: error.

Las personas altamente sensibles se merecen nuevas oportunidades porque según van pasando los años aprenden de sus errores, se conocen, rectifican, controlan mejor sus intensidades emocionales y sobre todo, han aprendido a sufrir, han superado obstáculos y desafíos muy intensos y, sin embargo, siguen motivados y con deseos de seguir ayudando a todos.

Pero no importa que no se les considere para dirigir los centros educativos, pues en la esquina donde hayan perseverado, seguirán manteniendo su prestigio, y quizás no tendrán el poder, pero sí la autoridad de quien sabe por experiencia y quien a pesar del dolor profundo, las injusticias y traiciones, nada ni nadie le puede impedir seguir amando.

En mi opinión, muy contraria a la mayoría de los gestores de centros escolares, los comités directivos deberían contar con algunas personas altamente sensibles: artistas, creativas, capaces de arriesgarse por amor a los demás, amando sin excusas y con deseo sincero de cambiar el mundo desde la bondad, aunque eso le suponga la vida.

Este es mi secreto para la transformación educativa que requiere nuestro sistema, cuidar a los docentes altamente sensibles y ayudar a los que tengan inquietudes de dirección para que adquieran las competencias y cualidades que les falten, y logren fortalecer su carácter para que sin perder sensibilidad, sepan gobernar con firmeza y salud hasta el éxito y más allá.

Teorías pedagógicas en conserva

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Con esta broma no digo que todas estas ideas, teorías e ingredientes sean negativos, lo que sugiero es que sean naturales y frescos. Al congelar o envasar, se pierden muchas de las propiedades educativas, incluso llegan a caducar e intoxican el ambiente educativo si se aplican. La educación abierta es artesanal, no puede ser industrial.

La “educación transgénica” puede resultar productiva pero nociva para la interioridad humana. Sugiero a los padres que no consuman experimentos pedagógicos que no estén avalados por experiencias de éxito, por muy desesperados que estén.

Tapones para quedar enfrascados herméticamente

Tapones hay muchos pero aquí resaltaremos algunos que nos resultan significativos.

El tapo “más o menos”.

El masomenista es una especie de relajación educativa al sentirse por encima de la media:

  • “Les llevamos a un buen colegio, frecuentan buenos ambientes y en valores estamos por encima de la media”
  • “Entre que no es nada fácil y que los demás van en otra dirección, bastante hacemos con ir tirando”
  • “Lo que pasas es que…
    • “contra internet no se puede”
    • “los amigos pueden más que los padres”
    • “no se puede ir en contra del ambiente”

El tapón “sí pero no”.

Lo usan padres que desean para sus hijos esa felicidad plena a la que dispone la educación abierta pero a la vez, quieren evitarles la entrega personal a la que invita esta educación. Enseñan a sus hijos a “nadar y cuidar la ropa”.

El tapón “ya lo he intentado todo”.

Puede ponerlo uno sólo o ambos padres. Si lo pone uno sólo suele ocurrir que el otro ponga el tapón de la indiferencia.

Se sienten solos en la misión y ven que no se les hace caso: “Me tienen como una esclava”, “Estoy todo el día detrás de ellos, empezando por el padre”, “El día que falte, a ver cómo te las apañas”.

Son padres que desearían ofrecer una educación abierta pero han aprendido que no pueden más. Culpan a otros o se sienten culpables y no ven solución. Seligman (2002) lo llama impotencia aprendida y comprueba que estas personas son más susceptibles a la depresión.

El tapón “ya tendrá tiempo”

Claro que desean una educación profunda para sus hijos pero ponen el tapón porque “primero que saquen bien sus estudios y aprenda idiomas, ya tendrá tiempo de ayudar a los demás”.

Congelados de educación abierta.

La practican “padres de manual” que si los dejas a la intemperie se derriten. Se saben la teoría y sin darse cuenta, se ponen de ejemplo en sus propuestas. Tienden a valorar y etiquetar a otros en función de cómo lo hacen ellos.

  • “Esos no son como nosotros»
  • “Lo que tienes que hacer es…”
  • “Pues a mí me obedecen”
  • “Las madres de ahora ya no saben hacer nada”

Si realmente practicaran la educación abierta no se sentirían en posesión de la verdad sino a su servicio; estarían más bien, poseídos por la verdad.

La solución al «acoso escolar» es la «efusión escolar»

El bullying es el efecto de una forma de convivir que tiene su causa en fundamentar la vida social en un falso nosotros. Este libro no se dirige al efecto (el bullying), sino a la causa (el falso nosotros). Así, el objetivo es facilitar una educación para vivir la propia aventura de la vida dentro de un “nosotros maduro” y desde esto, el bullying tenderá a 0, en volumen e intensidad.

El falso nosotros lo forman individuos que encuentran su grandeza llenándose de lo de fuera. Cuando un grupo-clase está compuesto por estudiantes que hacen crecer su interioridad nutriéndose de lo de fuera, el bullying es una de las consecuencias naturales, porque la supervivencia de cada individuo y cada subgrupo depende del canibalismo psicológico.

El “nosotros maduro” lo forman personas que encuentran su grandeza desplegándose hacia fuera, sin devorar y sin dejarse devorar. No es un salir hacia fuera como lo hace un cazador o un vendedor, es un salir para servir. Nos hacemos grandes haciendo grandes a los demás, y nos enriquecemos interiormente enriqueciendo el entorno.

Si bien planteo estrategias para que padres y educadores afronten con efectividad el acoso escolar, no es una guía en contra del acoso escolar, sino a favor de la efusión escolar.

Si “el acoso escolar (bullying) es una conducta repetida en el tiempo desarrollada por una persona o grupo de personas, que daña intencionadamente a otra persona o grupo de personas, sea física o emocionalmente” (DfE: Departamento Inglés de Educación), la efusión escolar es una conducta repetida en el tiempo desarrollada por una persona o grupo de personas, que beneficia intencionadamente a otra persona o grupo de personas, sea física, psíquica o espiritualmente.

CAMBIO CLIMÁTICO EN LA FAMILIA: EL RETO DE LA FAMILIA SOSTENIBLE

Tras leer el popular libro de Al Gore, “Una verdad incómoda, sobre la crisis planetaria generada por el cambio climático, se puede llegar a la conclusión de que existe un paralelismo directamente proporcional con otra de las grandes verdades incómodas: La crisis social generada por el cambio climático en la familia.

Comenta Al Gore: “La verdad sobre la crisis climática es una verdad incómoda que implica que tendremos que cambiar el modo en que vivimos nuestras vidas”.

Si aplicamos los argumentos de científicos, ideólogos y políticos al planeta familiar, se puede establecer una línea de reflexión interesante para afrontar los retos de la familia sostenible.

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El surpermercado de la Educación

El supermercado de la educación te ofrece una amplia gama de productos. Para un consumo responsable debes fijarte en la etiqueta:  Enseñanza Basada en Proyecto, Psicología Positiva, Constructivismo, Intervención cognitivo-conductual, Neurodidáctica, Inteligencias Múltiples, Inteligencia Emocional, Educación Personalizada, Educación Integral, Educación en Valores, Nativos Digitales…

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Mi propuesta ante «el recalentamiento del hogar por los deberes»

Sin lugar a duda, la familia sufre hoy un cambio climático y esto es una verdad incómoda. Entre los múltiples factores que impactan en esta alteración del ambiente, voy a centrarme ahora en el «recalentamientos de las tarde en el hogar por la proliferación de deberes no sostenibles»

Motivos por los que se considera que…

No hay que mandar deberes para casa a los niños Conviene mandar deberes
·       Son como las horas extras en el trabajo. Que disfruten de su tiempo libre, de los fines de semana, o de las vacaciones.

·       Los deberes tradicionales a menudo carecen de valor pedagógico.

·       Generan y aumentan las desigualdades sociales. Los niños que no disponen de ayuda no pueden completar sus deberes

·       Tergiversan los resultados de las pruebas externas. Un sistema educativo paralelo de academias, profesores particulares, padres y familiares con formación amortigua las carencias del docente que no se detectan

·       Frustran a los niños.  Se hace la hora de la cena sin haber podido jugar. Acaban frustrados, agotados y odiando los deberes, si no odiando el cole.

·       Provocan tensión familiar. Cuando ambos padres trabajan y la familia cuenta con más de un niño, la gestión de la agenda se hace imposible.

·       Impiden a los niños educarse en otras materias. El niño adolece de la educación que debería recibir en el seno del hogar. No va de comprar, no pone o quita la mesa, no ve cómo cocinan sus padres, no aprende a resolver conflictos en el parque porque no le da tiempo a ir…

·       Llevan al abandono escolar. Desinterés por lo escolar en la ESO

·       No crean buenos hábitos. Forma niños dependientes e inseguros. Niños que no pueden organizar su tiempo, porque no lo tienen, no pueden decidir cuándo jugar y cuándo estudiar, porque solo hay tiempo para la segundo, necesitan que el padre o la madre estudie con ellos, les ayude a colorear, a hacer resúmenes de libros que no les han enganchado, porque sino no dormirían lo que necesitan.

·       Atentan contra el artículo 31 de la convención de los derechos del niño: «El niño tiene derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes».

 

·      Supone un hábito de aprendizaje autónomo que el todo alumno debe adquirir desde la escuela para ser capaz de establecer unas rutinas y una responsabilidad personal que, posteriormente, le van a exigir en la universidad.

·      Ayudan a los estudiantes a comprender lo que es el «esfuerzo» personal.

·      Es una fórmula muy adecuada para que adquieran disciplina.

·      En función de los deberes de cada día aprenden a distribuir su tiempo personal y a avanzar en el estudio.

·      Aprenden que tienen objetivos que cumplir y al finalizarlos sientan la satisfacción de su propio aprendizaje.

·      Ayudan a reforzar los contenidos abordados en el aula e, incluso, a añadir contenidos nuevos.

·      El tiempo razonable de deberes debe ser acorde a la edad de cada estudiante.

o   En Primaria, la dedicación debe oscilar entre los 30 y 60 minutos y a partir de los siguientes cursos ir aumentando el tiempo en Secundaria, la ESO…

 

·      Coordinación entre los profesores del mismo curso


CASOS PRÁCTICOS

Alumnos:

  • Hay alumnos de 6 años que se pasan tres horas haciendo deberes.
  • Alumnos que pasan horas copiando enunciados, copiando páginas enteras de un libro…
  • Alumnos que copian de su compañero para salir del paso.
  • Motivo de humillación en clase si no los tienen o los tienen mal.
  • Alumnos que no hacen las tareas en clase y el profesor le exigen que las termine en casa+ los deberes de todos.

Padres

  • Wasap de madres donde se enteran de los deberes de su hijo.
  • Padres que explican a sus hijos los contenidos. Ellos hacen el esfuerzo intelectual y el hijo sólo el mecánico de copiar lo que dice su madre.
  • Familia en pleno haciendo las láminas de dibujo de su hijo…
  • Padres que se quejan de que mandan mucho y en la misma clase, otros padres que se quejan de que mandan poco…

Profesores

  • Profesores que mandan tareas sin un criterio pedagógico claro. Para ser exigentes. Porque toca, por inercia, porque están en el libro de texto, “para terminar el cuadernillo”
  • Conflictos entre profesores, porque un profesor marca mucho y entonces los otros no pueden marcar lo que les gustaría… o si lo marcan, saturan.
  • Profesores que luego no corrigen los deberes a quienes los han hecho, pero si ponen negativo a quienes no los han hecho.

ENLACE EXPLICACIÓN A LOS PADRES SOBRE LOS DEBERES

PROPUESTA DE SOLUCIÓN

Plan Aprendizaje Autónomo Sostenible (PAAS)

“aprender con deberes inteligentes”

En nuestro sistema educativo es importante que haya PAAS. No se trata de mandar deberes, sino de promover refuerzo de aprendizajes, consolidación, profundización, ampliación. Y eso supone el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas por medio del aprendizaje autónomo.

Los deberes tienen que estar ajustados a las posibilidades y limitaciones de cada estudiante, su zona de desarrollo próximo que implica retarle a que avance en lo siguiente que podría hacer sin necesidad de ayuda.

  • Si los deberes exigen mucho tiempo, están mal marcados.
  • Si los deberes exigen ayuda de forma habitual, están mal marcados.

Los deberes debe ser una oportunidad de crecimiento en autonomía personal y responsabilidad social de los menores en su hogar y en su entorno; una oportunidad para el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas

Objetivos generales

El objetivo de poner PAAS no es explicar contenidos o cómo se hacen unas determinadas tareas, sino el dotar al estudiante de métodos, actitudes, hábitos y destrezas para estudiar por sí mismo y con responsabilidad social hacia sus compañeros y su familia.

Para los docentes

  • Capacitar a los docentes para descubrir en sus alumnos su espacio de aprendizaje autónomo
  • Saber exigir trabajos escolares para el aprendizaje autónomo sostenible. Tareas en casa que faciliten el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas (y no simplemente mostrar una serie de resultados)
  • Saber exigir con motivación de forma que promuevan el gusto de su contenido, que no es lo mismo que las ganas; es decir, que el alumno esté dispuesto a aprender por sí mismo con gusto, aunque no tenga ganas.
  • Que cada equipo docente sepa coordinarse para exigir una cantidad razonable diaria de tareas para casa.
  • Saber diferenciar y hacer diferenciar tiempo de deberes: ejercicios actividades, tareas, del tiempo de estudio, y así mismo, del tiempo de lectura e investigación recreativa.
  • Saber ajustar cada día a cada uno de sus alumnos, el volumen adecuado de deberes.
  • Disponer de procedimientos eficientes de corrección de deberes de forma que sirvan para aprender.
  • Saber gobernar un sistema de exigencias, ayudas y estímulos que aumenten la motivación, consoliden hábitos de trabajo intelectual y permita el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas en relación al trabajo intelectual para que los estudiantes sean capaces de aprender por sí mismos.
  • Dominio de la competencia de aprender a aprender y su didáctica:
    • Conocer los principios científicos en los que se fundamenta el aprendizaje autónomo sostenible
    • Dominar el aprendizaje autónomo, como punto de partida para saber gobernar los ritmos saludables de aprendizajes en su grupo
    • Desarrollar la propia capacidad para aprender por sí mismo.
    • Desarrollar capacidad para enseñar a que otros a aprendan por sí mismos.
    • Saber organizar el ambiente de estudio activo en el aula
    • Saber diseñar y seguir planes personalizados de aprendizaje autónomo.
    • Saber evaluar los progresos en aprendizaje autónomo.
    • Saber coordinar y gestionar la comunicación con padres.
    • Desarrollar la propia sensibilidad sobre la importancia de abrirse al conocimiento.

Para los padres

  • Ayudarles a caer en la cuenta de posibles situaciones de
    • Dependencia
    • Apariencia de éxito
    • Dificultades en las condiciones del entorno: hogar, comunidad, Internet…
    • Dificultades en las condiciones personales del estudiante: Capacidades, hábitos y actitudes
  • Promover aprendizaje autónomo sostenible en casa
    • Condiciones apropiadas del hogar y del entorno
    • Método activo de los hijos. Saber hacer hacer
    • Promover la responsabilidad social de todos los componentes de la familia.
    • Coordinarse con el tutor del colegio
  • Saber gobernar el ambiente. Liderazgo educativo en casa
  • Saber observar de forma no intervencionista.
  • Saber hacer equipo con el centro educativo
  • Saber analizar necesidades
  • Saber dialogar con los hijos y hacer pensar
  • Saber ofrecer pautas de forma motivante
  • Mirar con ojos de esperanza

Para los estudiantes

  • Hacer descubrir al alumno su sistema personal de trabajo.
  • Además de sacar buenas calificaciones, se pretende que consigan progresivamente un hábito de estudio y trabajo intenso.
  • Desarrollar capacidades fundamentales para el trabajo intelectual: observación, análisis, síntesis, relación, memoria y expresión.
  • Fomentar hábitos de trabajo bien hecho: orden, disciplina, constancia, trabajo y responsabilidad.
  • Proporcionar estrategias al alumno que le permitan ser capaz de razonar para llegar a los contenidos, resolver problemas y tomar decisiones.
  • Desarrollar la atracción y gusto por el trabajo bien hecho.
  • Favorecer la profundidad de pensamiento.
  • Promover un cambio de actitudes en el estudiante hacia la grandeza de ánimo.
  • Desarrollar la metacognición, es decir que cada alumno “aprenda a aprender”.
  • Fomentar la curiosidad intelectual, la originalidad y la creatividad.
  • Mejorar el autoconcepto.
  • Proporcionar al tutor y a los padres un sistema viable de seguimiento de alumnos con dificultades en el aprendizaje.
  • Proporcionar a los alumnos con altas capacidades posibilidades de desarrollar su talento.

Para la administración pública

  • Plantear una guía de aprendizaje autónomo sostenible con unos incentivos para los centros que la apliquen.
    • Plan de aprendizaje autónomo y cooperativo sostenible fuera del periodo escolar
      • En el hogar
      • En el entorno extraescolar
      • En el tiempo libre por medio de todos las partes interesadas y su responsabilidad social educativa
      • En Internet
    • Diseño consensuado por toda la comunidad, formación, seguimiento y evaluación
  • Plantear una ley que establezca un marco saludable para los deberes, de forma que se promueva con PAAS, y a la vez, se actúe con aquellas comunidades que no estén respetando las condiciones básicas de calidad de vida, por una gestión irresponsable de los deberes escolares.
  • Disponer de un observatorio de la educación que proporcione
  • un banco de buenas prácticas
  • Asesoramiento a los centros y comunidades educativas
  • Formación a los docentes y padres

Las virtudes de este programa son abundantes:

  • Se influye de forma directa e inmediata sobre la situación escolar del alumno.
  • Todos los alumnos según sus necesidades, se benefician de un servicio que no conlleva un gasto adicional a la comunidad, sino que sería reajustar el presupuesto en planes de innovación y capacitación que ya esté presupuestado
  • Se llega de forma eficaz a una mejor atención a la diversidad.
  • La inversión de tiempo y recursos es muy razonable teniendo en cuenta el número de alumnos que pueden beneficiarse de este servicio.
  • Es un elemento claro de calidad, equidad e inclusión de todos en el sistema educativo
  • Favorece la integración de todos los servicios de apoyo educativo de las comunidades en la vida ordinaria de las comunidades escolares Los profesores y padres pueden comprobar la ayuda directa que suponen los servicios de la administración pública.
  • Se genera mayor motivación y satisfacción profesional en el profesorado.
  • Favorece el ambiente de trabajo escolar con gusto y exigencia amigable.
  • Se mejora el rendimiento académico de los alumnos, así como su motivación y autoconcepto.
  • Se mejora la relación docentes-padres
  • Se mejora el ambiente en los hogares.