La importancia de la motivación en estudiantes: cómo motivarse

La motivación no solo es importante por sí misma; también es un predictor importante del aprendizaje y de los resultados. Los estudiantes que están más motivados para aprender persisten por más tiempo, se esfuerzan con mayor convicción, aprenden de forma más profunda, aprovechan mejor las clases y rinden más en los exámenes. Es de sentido común, pero también está reforzado por cientos de estudios[1] .

La motivación de los estudiantes es clave en el aprendizaje y toda reforma educativa debería considerar el modo de motivar más y mejor a sus estudiantes. 

Ayudar a los estudiantes a encontrar el sentido de lo que están aprendiendo genera más compromiso y mayor rendimiento.

Ayuda a los estudiantes a descubrir conexiones personales entre sus vidas y lo que están aprendiendo: ¿cómo se relacionan con algún aspecto importante de sus vidas, con sus metas futuras, sus intereses personales, u otras personas significativas para ellos. 

Sabemos que no es fácil porque muchos profesores confunden el sentido que ellos encuentran en el tema con el valor que los estudiante encuentran. En lugar de imponer razones para valorar el aprendizaje en los estudiantes, los educadores pueden ayudarlos a establecer sus propias conexiones entre sus vidas y lo que están aprendiendo[2]

Las personas suelen estar más convencidas por las razones que descubrieron por sí mismas que por las descubiertas por otros. -Blaise Pascal

Aquí hay algunas sugerencias, basadas en nuestra investigación:

Para los estudiantes que saben quiénes son y qué les interesa, el simple hecho de incitarlos a reflexionar sobre las conexiones puede ser suficiente para aumentar su motivación. Aquí hay una muestra de una sugerencia de uno de nuestros estudios con estudiantes de ciencias de la escuela secundaria.

Para los estudiantes que necesitan más ayuda para hacer conexiones, hemos creado un nuevo recurso en línea llamado Build Connections . Desarrollada en colaboración con Character Lab , esta actividad ayuda a los maestros a guiar a los estudiantes a establecer el vínculo entre los aspectos importantes de la vida de los estudiantes y lo que están aprendiendo en la escuela. Antes de reflexionar sobre cómo la escuela se conecta con sus vidas, primero se les  pide a los estudiantes que piensen en sus intereses, pasatiempos y metas personales.

Luego, los maestros pueden ayudar a los estudiantes a establecer conexiones entre estos aspectos importantes de sus vidas y el material que están aprendiendo. Los estudiantes que necesiten más ayuda pueden leer citas de otros estudiantes sobre cómo la escuela fue relevante para sus vidas. Si prueba Build Connections, ¡asegúrese de enviarnos sus comentarios aquí !

Para los administradores, puede alentar a los maestros a dedicar tiempo durante el día escolar para reflexionar y hacer conexiones. Esto podría implicar reservar tiempo de desarrollo profesional centrado en planificar cómo los maestros ayudarán a los estudiantes a hacer conexiones y reservar fondos para apoyar estos esfuerzos.

Al ayudar a los estudiantes a descubrir el valor del aprendizaje para sus propias vidas, en lugar de imponer los intereses y metas de los maestros a los estudiantes, los educadores pueden impulsar la participación, la persistencia y los logros de los estudiantes. En el caso de nuestro hijo de tercer grado, esto implicó tener discusiones con él y su hermana enfocadas en lo que les gustaba de la escuela. Esto le permitió ver que su hermana mayor todavía tenía temas escolares que le encantaba aprender, y comenzó a ver que la escuela secundaria no era tan terrible como los mensajes de su maestra lo hacían creer.


[1] Robbins, S. B., Lauver, K., Le, H., Davis, D., Langley, R., & Carlstrom, A. (2004). Do Psychosocial and Study Skill Factors Predict College Outcomes? A Meta-Analysis. Psychological Bulletin, 130(2), 261–288. https://doi.org/10.1037/0033-2909.130.2.261

[2] Durik, A. M., & Harackiewicz, J. M. (2007). Different strokes for different folks: How individual interest moderates the effects of situational factors on task interest. Journal of Educational Psychology, 99(3), 597–610. https://doi.org/10.1037/0022-0663.99.3.597

GUÍA: UN MÉTODO PARA ESTUDIAR CON ALTO RENDIMIENTO

No existe un método enlatado ni unas técnicas perfectas que sirva para todos igual, pero sí existen unas pautas que convienen a todo método para estudiar con alto rendimiento.

El buen método no es el que resulta cómodo sino el que resulta efectivo.

Lo más importante es que te empeñes en crea un entorno de autonomía personal; el estudiante es el protagonista de su propio aprendizaje.

No trates de cambiar tu método de estudio de un día para otro: conviene dar pequeños pasos posibles

“YO ESTUDIO A MI MANERA”

Este es el lema del estudiante mediocre, comodón o inseguro. Si Nadal se hubiera empeñado en jugar a su manera, nunca hubiera llegado a donde ha llegado. Siempre puedes y debes progresar.

Estudiar no es memorizar frases o ideas de una materia, sino llegar a la comprensión de lo que es esencial.

Esto implica un proceso intelectual que permita captar los conceptos, relacionarlos entre sí y asimilarlos en nuestro entendimiento. Esto requiere un método. Cuanto más permite sacar todo el rendimiento posible a las propias capacidades y ayude a mejorar los propios hábitos intelectuales, entonces se puede decir que es un buen método.

1º.- Nunca empieces leyendo.

Leer es una metodología pasiva y aburrida que provoca distracciones y una alta tasa de abandono. Al leer se acumulan datos desarticulados a los que no encuentra relación ni sentido, es muy difícil mantener la concentración.

Cuando un estudiante lee, aunque sea con un alto grado de interés, el cerebro intenta retener y ordenar las ideas que van fluyendo en su lectura. Si la lectura supera las ciento cincuenta palabras por minuto, el número de ideas que llegan al cerebro, en muy pocos minutos, es tan amplio que éste se bloquea y el estudiante, al cabo de unos segundos descubre que está pronunciando, pero no sabe lo que está leyendo.

2º.- evita subrayar si no es necesario.

Muchas veces, cuando el estudiante se pierde el su lectura se pone a subrayar, pero el fenómeno se repite, el estudiante termina subrayando como un autómata. Y bajo la presión del examen, subrayara sobre lo subrayado.

3º.- Saca las ideas del texto y ponlas directamente en un papel.

Pero no saque las ideas leyendo, sino primero fíjate en los títulos, subtítulos, palabras en negrita, ilustraciones. Ahí encontrarás las ideas cajas en las que guardarás el resto de ideas. Ya estás ganando tiempo, pues sacas ideas como si leyeras a 600 palabras por minuto y sin saturarte.

4º.- Si la idea no está explícitamente en el texto, busca una palabra que la sintetice.

A veces las ideas están explícitamente en el texto: “tengo las herramientas para arreglar la moto”, en este caso tomo la palabra herramienta y la escribo en mi hoja. En otras ocasiones la palabra no aparece en el texto “tengo las cosas para arreglar la moto”. En estos casos, los antiguos manuales decían: “anote la ideas al margen”, pero te sugiero que saques la idea y la pongas en tu hoja, evitando subrayar y poner anotaciones al margen.

5º.- Anota las ideas con lápiz y trata de hacer un esquema, de ese modo irás relacionando unas ideas con otras. Lo del lápiz es interesante porque un buen esquema no sale bien a la primera: al ir avanzando se va comprendiendo mejor emborronar es una manifestación clara de que el estudiante está pensando.

No hay que empezar leyendo. Leer requiere mucho tiempo y el aprovechamiento es escaso. Primero es mejor una visión panorámica de la lección: títulos, subtítulos, palabras en negritas, gráficas, tablas, dibujos… A esto se le suele llamar Prelectura. Es recomendable hacerlo antes de que el profesor explique el tema. De esta forma se aprovechan mejor las clases y, además, como al hacer la prelectura surgen dudas el profesor las puede resolver.

También es recomendable hacer la prelectura de las asignaturas de ciencias (Matemáticas, Física, etc.). Quien aprende haciendo 100 problemas no aprende matemáticas, aprende 100 problemas, sin embargo, el que entiende la teoría sabrá hacer en el examen el problema 101 aunque nunca lo haya hecho antes. Pero en esto, autores disputan.

5º.- Tras una primera aproximación al tema con las ideas-cajas, llenalas con el resto de ideas del tema con un buen esquema.

En un buen esquema están el máximo de las ideas del temas (capacidad de análisis) en el mínimo de palabras (capacidad de síntesis) de forma agrupada (relación). Este esquema se completa en la fase que llamamos Lectura activa.

Un resumen no es un esquema, ni siquiera es una técnica de estudio Un buen resumen es una redacción de las ideas principales del tema. Es en realidad una actividad y hacer un buen resumen supone capacidad de diferenciar las ideas principales y secundarias. Para hacer un buen resumen es conveniente contar primero con el esquema. Y solo tiene sentido hacer resúmenes si se piden como tarea de clase.

Conviene estudiar siempre con lápiz y papel, o si la tecnología permite otro recurso que iguale la experiencia de lápiz y papel con una pantalla táctil, también valdría, además de la ventaja de disponer digitalizado el esquema. Distraerse leyendo es facilísimo. Debemos apoyarnos en algo; sacar las ideas en un papel y organizarlas un poco. Entre los diferentes diagramas (mapas mentales, mapas conceptuales, cuadros sinópticos, infografías, esquemas…) recomiendo el esquema de llaves por ser la representación más rica en el uso de capacidades.

NOLeer sin más, releer mecánicamente, subrayar a granel y copiar en general, suelen ser procedimientos pasivos con esfuerzo frustrante.
Pasar a papel, hacer esquemas, reelaborar las ideas es esfuerzo inteligente.

6º.- Aprópiate de las ideas. Según vaya creciendo, es importante que no te ciñas a la estructura y epígrafes del tema. Conviene que reorganices y sintetices la información de manera que le sea más fácil guardarla en la cabeza. Flexibilidad intelectual.

Los esquemas son dinámicos. Un esquema no se hace a la primera, según se avanza, se completa, se simplifica y se agrupa. Por este motivo se utiliza lápiz y goma, y no pasa nada que esté un poco emborronado; eso es síntoma de que el estudiante está pensando y entendiendo el tema cada vez mejor. Esto es la fase de Revisión; se simplifican palabras repetidas o innecesarias para retener toda la información, se completa con ideas que faltan y se agrupan cuando se descubren nuevas relaciones. Un buen esquema sólo se compone de palabras significativas (conceptos), por tanto, se evitan artículos, preposiciones y toda aquella hojarasca que no aporte nada a la conceptualización.

Antes de terminar una sesión de estudio se debe Repasar. Es de sobras conocido su positivo efecto en el recuerdo, sin embargo, el estudiante lo evita porque cuesta esfuerzo. La diferencia entre un estudiante que repasa con otro que no lo hace es abismal. Se puede repasar redactando el esquema o una parte (expresión), o simplemente punteando, es decir, en vez de escribir otra vez el esquema se pone una raya donde va cada palabra tratando de mirar lo menos posible.

Al final, el estudiante sólo va a aprender lo que haya hecho por sí mismo por eso no importa que no sea el esquema perfecto. Para cada estudiante, el esquema perfecto es el suyo porque es lo que él sabe realmente, sólo habrá uno mejor para él si el mismo es capaz de superarse a sí mismo.

Recomiendo estudiar primero y luego se hacen las tareas. Es una inmadurez hacer los ejercicios mirando las respuestas simplemente para cumplir. Y muchos estudiantes hacen las tareas y luego les entra pereza de estudiar, porque no hay exámenes y ya están cansados.

11 IDEAS PARA MEMORIZAR DE FORMA INTELIGENTE

La mayoría de las personas recordamos a través de asociaciones de conceptos que guardamos de forma ordenada en el cerebro por medio de imágenes mentales.

Conceptos concretos como VELA, RELOJ, BLUSA, GUITARRA, MERMELADA, VACA, AVIÓN, SARDINA son sencillos de asociarlos a una imagen mental, sin embargo, muchos de los términos que el estudiante deberá memorizar son abstractos y convendrá hacer uso de su imaginación.

1º.- Relacionar los conceptos abstractos a imágenes concretas, se debe partir de una adecuada comprensión del significado del concepto y la experiencia de estudiante al respecto. Por ejemplo.

SENSASIÓN. Y se imagina una persona con sensación de escalofrío.

FINANCIACIÓN. Y se imagina al tío Gilito dando dinero a sus sobrinos

ENCANTADOR. Y se imagina a un “príncipe azul” o un actor de cine

2º.- sustituir lo abstracto en concreto, mediante el remplazo del término abstracto por una concreta de fonética o figura parecida, aunque de significado diferente. Cuando la palabra abstracta en imposible de sustituir se puede desmembrar e ir haciendo sustituciones parciales.

POLICARPIO. Puede imaginarse como “muchas carpas”

XIFOIDEO. Se puede sustituir por la imagen de un “sifón” del que salen “fideos”

3º.- Cadena de imágenes. Para retener una cantidad grande de conceptos que no se recuerdan de forma visual al rememorar el esquema se pueden hacer cadenas de imágenes. Uno se imagina la primera palabra, la que es necesario asociar con la segunda, por alguna de las formas de asociación ya estudiadas. La segunda palabra se asocia con la tercera de la misma manera, pero debe desaparecer la primera palabra en la nueva asociación. La cuarta se asocia con la tercera desapareciendo la segunda, y así sucesivamente hasta la última palabra que se presente memorizar.

La primera y la última palabra conviene asociarse a uno mismo para evitar que se olvide cual es el inicio y el final.

4º.- hacerse una historia, personalmente no la recomiendo porque se corre el riesgo de que alguno de los personajes se niegue a salir a escena, con la perdida de la cadena.

5º.- Hacer caja de nombres con alguien conocido. Para recordar los nombres de personas se puede repetir el nombre varias veces durante la conversación, buscar una asociación del nombre con el de otra persona conocida. Por ejemplo, uno tiene la caja Mireia con la nadadora y cuando debe aprenderse el nombre de alguien que se llama igual la mete en esa caja asociando las caras.

6º- Para recordar fechas, asociar cada número a una imagen: 1-poste, 2-bicicleta, 3-tricornio, 4-silla, 5-mano, 6-palo de golf, 7-bandera, 8-gafas, 9-persona, 10-pelota. Con este método, para memorizar la fecha 1746 usaríamos la imagen de un poste (1) donde hay colocada una bandera (7), nos subimos a una silla (4) y la quitamos con un palo de golf (6).

7º.- Memorizar una fecha por descomposición en números conocidos: 17-los años de mi hermana y 46-los números finales de mi DNI.

8º.- Asociar fechas. Se pueden vincular una nueva fecha con otra ya conocida en siglos anteriores. 1492-Descubrimiento de América; 1992-Olimpiadas en Barcelona.

9º Utiliza rimas. Formar pareados o versos que incluyan las palabras a recordar facilita su memorización.

10º fabrica acrónimos y acrósticos. En ocasiones es muy útil formar palabras (acrónimos) o frases (acrósticos) que contienen las primeras letras o sonidos de la lista o palabras a recordar. Por ejemplo, para recordar la lista Boro, Oxígeno y Sodio puede construirse la palabra BOS.

11º.- La clave está en el repaso habitual. Repasar todos los días garantiza que, en los días previos a los exámenes, los conceptos estén bien anclados en la memoria y listos para utilizarse con rigor y serenidad.

En memorias entrenadas como las de los estudiantes, algunos expertos apuntan que en la curva del olvido inmediato se da un olvido de aproximadamente el sesenta por ciento de la información en las siguientes ocho horas al estudio.

La memoria se atrofia sí no se ejercita. Ciertamente, ocurre que cuando decidimos apuntar cosas para que no se nos olvide y dejamos de entrenar la memoria, no recordamos ni siquiera lo que vamos a tener en pocos minutos.