No quites los obstáculos a tu hijo; enséñale a superarlos

Mira los obstáculos como aliados; no se los quites a tus hijos, enséñales a superarlos.

Muchos padres sucumben a la desesperación y fracasan sin comprender que poseen ya todas las herramientas necesarias para ayudar a sus hijos acompañándoles sin intervencionismo para que sean ellos, los hijos, quienes resuelvan sus propios problemas, por ellos mismos.

Muchos otros padres hacen frente a los obstáculos que se presentan en el camino de sus hijos quitándoselos por temor y dudas. A los obstáculos los consideran enemigos, cuando en realidad estos desafíos son amigos y auxiliares de su crecimiento personal. Los obstáculos son necesarios para el éxito, porque en el estudio, como en tantas facetas de la vida, se alcanza la victoria solamente después de muchas luchas e incontables derrotas. Y sin embargo, cada lucha, cada derrota, acrecienta la destreza y la fuerza, el valor y la resistencia, la habilidad y la confianza, de manera que cada obstáculo es un compañero de camino que te obliga a ser mejor… o a abandonar la empresa.

Si los padres eliminan los obstáculos o los evitan, pueden generar obstáculos mayores en el futuro de sus hijos. Si un pino lo riegas constantemente no necesita desarrollar sus raíces porque tiene el alimento al alcance. Si la tierra no está empapada el árbol se ve obligado a profundizar: le cuesta más esfuerzo pero se hace robusto, y si viene un temporal es capaz de soportarlo con aplomo.

Sin embargo, el pino al que se había hiperatendido, espléndido y frondoso por fuera, cae en tierra porque no tiene raíces suficientes para aguantar los envites del viento. Gracias a la sequedad del suelo y a la dureza de la tierra, el pino se hace fuerte y consistente.

El fin del estudio no es el éxito académico sino cohabitar la felicidad

No pretendas ser madre o padre de hijos con éxito académico. No trabajes sólo para que tus hijos saquen buenas notas. Esfuérzate para que sean felices, para que amen y sean amados, y procura que aprendan a alcanzar la paz y la serenidad.

Y me podrías decir: “pero todo esto es imposible si no triunfan en su vida y por eso es importante que saquen buenas notas. ¿Cómo van a amar si no saben o no tienen nada que dar? ¿Quién puede fracasar en el colegio y alcanzar el sosiego? ¿Cómo se puede ser feliz con la frustración y la deshonra de ser un pésimo estudiante? ¿Cómo va a ser apreciado en su contexto social si no tiene prestigio profesional?

Bien, si se tiene claro que sacar buenas notas no es un fin, sino un medio para alcanzar el bien de los hijos, entonces se puede decir que esos padres están en condiciones de hacer de sus hijos buenos estudiantes. Es importante aceptar a los hijos como son, con sus posibilidades y limitaciones, procurando de forma sensata, desarrollar al máximo sus posibilidades y reducir en lo posible sus limitaciones. Y siempre en un clima de paz y alegría. Lo importante no es que tu hijo sea ingeniero de caminos como lo ha sido su bisabuelo, su abuelo y su padre; lo importante realmente, es saber ayudar a cada uno de los hijos a “ser lo que es”, alcanzando el mayor grado posible de desarrollo para que sea capaz de labrarse su propio camino con autonomía personal y responsabilidad social, por el que avanzar con sentido, con amor, con fe y con esperanza hacia su Tesoro; disfrutando de la aventura de su vida en comunión con su equipo de aventureros, siendo feliz haciendo felices a quienes le rodean.

Lo importante no es obtener unas notas como resultado del estudio sino el desarrollo auténticos de competencias con valores y emociones positivas con las que poder edificar su proyecto de vida abierto a una felicidad llena de sentido

Universidad: todos podemos habitar la sabiduría

Pienso que el “profesor universitario” no puede conformarse con aportar a sus estudiantes unos microconocimientos, porque pasaría a ser un “profesor micrositario”.

La universidad forma para la empleabilidad pero no se limita a desarrollar competencias estandarizadas y concretas para afrontar situaciones laborales particulares. Por supuesto que deben desarrollar las competencias laborales con la máxima concreción práctica, pero a la vez debemos aportar competencias con valores y emociones positivas, no sólo para unos supuestos, sino para desplegar su propio proyecto de vida en toda su plenitud, afrontando con iniciativa y creatividad todas las situaciones que se le vayan planteando en sus vidas laboral, social y personal.

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Sé fruto para dar semillas y hazte semilla para dar fruto

Si nos hacemos fruto atractivo en Internet, estaremos en mejor disposición de que encuentren en nosotros buena semilla, pero sólo seremos fruto atractivo si cultivamos nuestra originalidad: nuestra auténtica semilla.

Elijo la siguiente alegoría para explicar la función del educador en la vida, y en particular en la vida digital.

Hay quien hace ver su tronco para decir: soy poderoso, fuerte, resistente, flexible… Otros muestran sus frutos: soy abundancia, doy resultado, mi vida es fecunda… Otros, quizá por no tener un gran tronco ni buenos frutos muestras hojas y más hojas: mira que libre, que atractivo, cómo molo…

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Bienvenido a mi web personal¡¡¡ Luisma a tu servicio

Es para mi un placer presentarte mi web donde pretendo aglutinar mis realizaciones con el objetivo de ordenarme la vida y mejorar mi servicio. Desde ahora aquí me puedes encontrar.

Iré colgando mis escritos publicados en diversidad de medios sobre los temas que tengo trabajados. Iré respondiendo, en la medida de mis posibilidades, a las consultas que me vayan llegando. En fin, comienzo una nueva andadura de servicio total y radical 😉

Un saludo afectuoso,

Luisma