Espacio Libre de Bullying: un libro para educar en positivo

Este libro se centra en cómo afrontar el bullying, pero no como un fin, sino como un medio, como un punto de partida para educar a lo grande. La misión es evitar que surja bullying, o neutralizarlo si ya está activo. Pero la visión no es adiestrar para moderar los deseos y velar por un entorno agradable, sino educar para desear a lo grande y poder ser felices en cualquier entorno.

Los programas anti-bullying se focalizan en el establecimiento de mecanismos que garanticen entornos de seguridad y respeto, pero eso no es suficiente. Si no se educa la fuerza interior es fácil que brote en forma de violencia. Si con el bullying decimos al alguien: “es repugnante tu presencia”, con la efusión afirmamos: “es maravilloso que existas”.
Ser efusivo significa alegrarse con la felicidad del otro. Así, la efusión escolar es la tendencia del estudiante a alegrarse en el desarrollo, en el éxito y en la felicidad del otro. Cosas tan corrientes como Dar las gracias. Pedir las cosas por favor. Dejarse ayudar. Hablar con todos. Hacer cosas juntos. Prestar de lo propio. Devolver lo prestado. Sonreír a todos. Decirse las cosas a la cara y con respeto. Ayudarse, pero no dejar que unos compañeros de aprovechen del trabajo de otros. Defenderse mutuamente. Felicitarse mutuamente. Acompañar en los fracasos. Hacer comentarios positivos. Saber callar. Cumplir encargos en servicio del grupo. Tener encargos de voluntariado dentro del centro para ayudar a personas con ciertas necesidades de apoyo… En definitiva, la lista puede ser todo lo larga que se quiera, lo importante es que sean manifestaciones observables y medibles para crecer paso a paso.

CAMBIO CLIMÁTICO EN LA FAMILIA: EL RETO DE LA FAMILIA SOSTENIBLE

Tras leer el popular libro de Al Gore, “Una verdad incómoda, sobre la crisis planetaria generada por el cambio climático, se puede llegar a la conclusión de que existe un paralelismo directamente proporcional con otra de las grandes verdades incómodas: La crisis social generada por el cambio climático en la familia.

Comenta Al Gore: “La verdad sobre la crisis climática es una verdad incómoda que implica que tendremos que cambiar el modo en que vivimos nuestras vidas”.

Si aplicamos los argumentos de científicos, ideólogos y políticos al planeta familiar, se puede establecer una línea de reflexión interesante para afrontar los retos de la familia sostenible.

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El surpermercado de la Educación

El supermercado de la educación te ofrece una amplia gama de productos. Para un consumo responsable debes fijarte en la etiqueta:  Enseñanza Basada en Proyecto, Psicología Positiva, Constructivismo, Intervención cognitivo-conductual, Neurodidáctica, Inteligencias Múltiples, Inteligencia Emocional, Educación Personalizada, Educación Integral, Educación en Valores, Nativos Digitales…

“Y ahora comprando Educación por competencias te llevas un bote de bilingüismo gratis y una tablet para tus hijos”

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“Me visto en casa de una amiga porque mi padre dice que es inmoral la ropa de fiesta que uso”

 

Al proponer la reflexión a los hijos adolescentes sobre la inconveniencia de ciertas modas en el vestir, me parece que no debe ser planteado como un «problema moral», sino más bien como una «cuestión existencial»…

Pues, ¿qué sería lo moralmente aceptable; lo que tapa el ombligo, lo que no se ajusta a ciertas partes? No me parece que esto sea cuestión de centímetros de tela o más o menos apreturas, sino me parece más interesante preguntar, «¿qué buscas con esa forma de vestir? ¿Es un deseo  o una «necesidad»? ¿Qué es lo que te mueve?  ¿Cuál es tu intención?»

El vestir es algo propio de la especie humana y va más allá de la protección. Con nuestra forma de vestir tratamos de dejar ver, y de no dejar ver.  Expresamos la interioridad, nuestra humanidad irrepetible y salvaguardamos la intimidad.

Por un lado comunicamos, y por otra protegemos nuestro interior. Por un lado desvelamos quiénes somos y a la vez, dejamos velado lo íntimo, reservado a los íntimos.

Hay ropas que resaltan el cuerpo, otras que muestran, que además de cuerpo hay mente, y otras, que además de cuerpo y mente, se tiene apertura (espíritu). El adolescente deberá pensar qué ropa expresa su identidad: la que sólo muestra un cuerpo, la que muestra cuerpo y mente, o la que muestra cuerpo, mente y apertura. Es decir, una ropa que genere emociones positivas, una ropa que muestre emociones positivas y control, o una vestimenta que haga vivir con emociones positivas, autoposesión y capacidad de darse por entero.

  • Las prendas que sólo generan emociones positivas dejan entrar a los piratas hasta la cocina para comerse lo que encuentren, como caníbales afectivos. Por eso es lógico que las madres y padres se preocupen.
  • Las ropas que suscitan emociones positivas y control, no dejan pasar a los piratas pero pasan los turistas y consumidores que visitan, intercambian y se van.
  • El vestir que suscita emociones positivas, muestra autoposesión y se abre a la donación, está dispuesto para defenderse de los ataques piratas. A los turistas y compradores los atiende en la zona exterior, y sólo deja pasar al santuario de la intimidad a los habitantes de verdad; dignos de habitar el corazón, cultivarlo cuidarlo y edificarse juntos.

Conviene invitar a pensar a los hijos adolescentes y tal vez lleguen a alguna buena conclusión, aunque el torbellino hormonal les haga olvidar aquello que pensaron en un momento de serena conversación.

Sólo si piensan estarán en disposición de aprender a administrar su libertad.  con imposiciones, sin diálogo, al final llega el engaño y la doble vida. Libertad no es ir contra lo que dicen los padres y hacer «lo que hace todos», sino la capacidad de «elegir lo mejor», que viene a ser el sentido etimológico de la palabra «elegancia». Invita a tus hijos a ser adolescentes con personalidad y sobre todo habla con ellos con frecuencia. Te resultará más sencillo si empiezas a hablar con ellos, de sus cosas, cuando son pequeños.

Gustave Thibon llegó a decir que “los esclavos de la moda son los desertores de la eternidad”, y es que la interior libertad se manifiesta incluso en la forma de vestir.

Mi propuesta ante «el recalentamiento del hogar por los deberes»

Sin lugar a duda, la familia sufre hoy un cambio climático y esto es una verdad incómoda. Entre los múltiples factores que impactan en esta alteración del ambiente, voy a centrarme ahora en el «recalentamientos de las tarde en el hogar por la proliferación de deberes no sostenibles»

Motivos por los que se considera que…

No hay que mandar deberes para casa a los niños Conviene mandar deberes
·       Son como las horas extras en el trabajo. Que disfruten de su tiempo libre, de los fines de semana, o de las vacaciones.

·       Los deberes tradicionales a menudo carecen de valor pedagógico.

·       Generan y aumentan las desigualdades sociales. Los niños que no disponen de ayuda no pueden completar sus deberes

·       Tergiversan los resultados de las pruebas externas. Un sistema educativo paralelo de academias, profesores particulares, padres y familiares con formación amortigua las carencias del docente que no se detectan

·       Frustran a los niños.  Se hace la hora de la cena sin haber podido jugar. Acaban frustrados, agotados y odiando los deberes, si no odiando el cole.

·       Provocan tensión familiar. Cuando ambos padres trabajan y la familia cuenta con más de un niño, la gestión de la agenda se hace imposible.

·       Impiden a los niños educarse en otras materias. El niño adolece de la educación que debería recibir en el seno del hogar. No va de comprar, no pone o quita la mesa, no ve cómo cocinan sus padres, no aprende a resolver conflictos en el parque porque no le da tiempo a ir…

·       Llevan al abandono escolar. Desinterés por lo escolar en la ESO

·       No crean buenos hábitos. Forma niños dependientes e inseguros. Niños que no pueden organizar su tiempo, porque no lo tienen, no pueden decidir cuándo jugar y cuándo estudiar, porque solo hay tiempo para la segundo, necesitan que el padre o la madre estudie con ellos, les ayude a colorear, a hacer resúmenes de libros que no les han enganchado, porque sino no dormirían lo que necesitan.

·       Atentan contra el artículo 31 de la convención de los derechos del niño: «El niño tiene derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes».

 

·      Supone un hábito de aprendizaje autónomo que el todo alumno debe adquirir desde la escuela para ser capaz de establecer unas rutinas y una responsabilidad personal que, posteriormente, le van a exigir en la universidad.

·      Ayudan a los estudiantes a comprender lo que es el «esfuerzo» personal.

·      Es una fórmula muy adecuada para que adquieran disciplina.

·      En función de los deberes de cada día aprenden a distribuir su tiempo personal y a avanzar en el estudio.

·      Aprenden que tienen objetivos que cumplir y al finalizarlos sientan la satisfacción de su propio aprendizaje.

·      Ayudan a reforzar los contenidos abordados en el aula e, incluso, a añadir contenidos nuevos.

·      El tiempo razonable de deberes debe ser acorde a la edad de cada estudiante.

o   En Primaria, la dedicación debe oscilar entre los 30 y 60 minutos y a partir de los siguientes cursos ir aumentando el tiempo en Secundaria, la ESO…

 

·      Coordinación entre los profesores del mismo curso


CASOS PRÁCTICOS

Alumnos:

  • Hay alumnos de 6 años que se pasan tres horas haciendo deberes.
  • Alumnos que pasan horas copiando enunciados, copiando páginas enteras de un libro…
  • Alumnos que copian de su compañero para salir del paso.
  • Motivo de humillación en clase si no los tienen o los tienen mal.
  • Alumnos que no hacen las tareas en clase y el profesor le exigen que las termine en casa+ los deberes de todos.

Padres

  • Wasap de madres donde se enteran de los deberes de su hijo.
  • Padres que explican a sus hijos los contenidos. Ellos hacen el esfuerzo intelectual y el hijo sólo el mecánico de copiar lo que dice su madre.
  • Familia en pleno haciendo las láminas de dibujo de su hijo…
  • Padres que se quejan de que mandan mucho y en la misma clase, otros padres que se quejan de que mandan poco…

Profesores

  • Profesores que mandan tareas sin un criterio pedagógico claro. Para ser exigentes. Porque toca, por inercia, porque están en el libro de texto, “para terminar el cuadernillo”
  • Conflictos entre profesores, porque un profesor marca mucho y entonces los otros no pueden marcar lo que les gustaría… o si lo marcan, saturan.
  • Profesores que luego no corrigen los deberes a quienes los han hecho, pero si ponen negativo a quienes no los han hecho.

ENLACE EXPLICACIÓN A LOS PADRES SOBRE LOS DEBERES

PROPUESTA DE SOLUCIÓN

Plan Aprendizaje Autónomo Sostenible (PAAS)

“aprender con deberes inteligentes”

En nuestro sistema educativo es importante que haya PAAS. No se trata de mandar deberes, sino de promover refuerzo de aprendizajes, consolidación, profundización, ampliación. Y eso supone el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas por medio del aprendizaje autónomo.

Los deberes tienen que estar ajustados a las posibilidades y limitaciones de cada estudiante, su zona de desarrollo próximo que implica retarle a que avance en lo siguiente que podría hacer sin necesidad de ayuda.

  • Si los deberes exigen mucho tiempo, están mal marcados.
  • Si los deberes exigen ayuda de forma habitual, están mal marcados.

Los deberes debe ser una oportunidad de crecimiento en autonomía personal y responsabilidad social de los menores en su hogar y en su entorno; una oportunidad para el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas

Objetivos generales

El objetivo de poner PAAS no es explicar contenidos o cómo se hacen unas determinadas tareas, sino el dotar al estudiante de métodos, actitudes, hábitos y destrezas para estudiar por sí mismo y con responsabilidad social hacia sus compañeros y su familia.

Para los docentes

  • Capacitar a los docentes para descubrir en sus alumnos su espacio de aprendizaje autónomo
  • Saber exigir trabajos escolares para el aprendizaje autónomo sostenible. Tareas en casa que faciliten el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas (y no simplemente mostrar una serie de resultados)
  • Saber exigir con motivación de forma que promuevan el gusto de su contenido, que no es lo mismo que las ganas; es decir, que el alumno esté dispuesto a aprender por sí mismo con gusto, aunque no tenga ganas.
  • Que cada equipo docente sepa coordinarse para exigir una cantidad razonable diaria de tareas para casa.
  • Saber diferenciar y hacer diferenciar tiempo de deberes: ejercicios actividades, tareas, del tiempo de estudio, y así mismo, del tiempo de lectura e investigación recreativa.
  • Saber ajustar cada día a cada uno de sus alumnos, el volumen adecuado de deberes.
  • Disponer de procedimientos eficientes de corrección de deberes de forma que sirvan para aprender.
  • Saber gobernar un sistema de exigencias, ayudas y estímulos que aumenten la motivación, consoliden hábitos de trabajo intelectual y permita el desarrollo de competencias con valores y emociones positivas en relación al trabajo intelectual para que los estudiantes sean capaces de aprender por sí mismos.
  • Dominio de la competencia de aprender a aprender y su didáctica:
    • Conocer los principios científicos en los que se fundamenta el aprendizaje autónomo sostenible
    • Dominar el aprendizaje autónomo, como punto de partida para saber gobernar los ritmos saludables de aprendizajes en su grupo
    • Desarrollar la propia capacidad para aprender por sí mismo.
    • Desarrollar capacidad para enseñar a que otros a aprendan por sí mismos.
    • Saber organizar el ambiente de estudio activo en el aula
    • Saber diseñar y seguir planes personalizados de aprendizaje autónomo.
    • Saber evaluar los progresos en aprendizaje autónomo.
    • Saber coordinar y gestionar la comunicación con padres.
    • Desarrollar la propia sensibilidad sobre la importancia de abrirse al conocimiento.

Para los padres

  • Ayudarles a caer en la cuenta de posibles situaciones de
    • Dependencia
    • Apariencia de éxito
    • Dificultades en las condiciones del entorno: hogar, comunidad, Internet…
    • Dificultades en las condiciones personales del estudiante: Capacidades, hábitos y actitudes
  • Promover aprendizaje autónomo sostenible en casa
    • Condiciones apropiadas del hogar y del entorno
    • Método activo de los hijos. Saber hacer hacer
    • Promover la responsabilidad social de todos los componentes de la familia.
    • Coordinarse con el tutor del colegio
  • Saber gobernar el ambiente. Liderazgo educativo en casa
  • Saber observar de forma no intervencionista.
  • Saber hacer equipo con el centro educativo
  • Saber analizar necesidades
  • Saber dialogar con los hijos y hacer pensar
  • Saber ofrecer pautas de forma motivante
  • Mirar con ojos de esperanza

Para los estudiantes

  • Hacer descubrir al alumno su sistema personal de trabajo.
  • Además de sacar buenas calificaciones, se pretende que consigan progresivamente un hábito de estudio y trabajo intenso.
  • Desarrollar capacidades fundamentales para el trabajo intelectual: observación, análisis, síntesis, relación, memoria y expresión.
  • Fomentar hábitos de trabajo bien hecho: orden, disciplina, constancia, trabajo y responsabilidad.
  • Proporcionar estrategias al alumno que le permitan ser capaz de razonar para llegar a los contenidos, resolver problemas y tomar decisiones.
  • Desarrollar la atracción y gusto por el trabajo bien hecho.
  • Favorecer la profundidad de pensamiento.
  • Promover un cambio de actitudes en el estudiante hacia la grandeza de ánimo.
  • Desarrollar la metacognición, es decir que cada alumno “aprenda a aprender”.
  • Fomentar la curiosidad intelectual, la originalidad y la creatividad.
  • Mejorar el autoconcepto.
  • Proporcionar al tutor y a los padres un sistema viable de seguimiento de alumnos con dificultades en el aprendizaje.
  • Proporcionar a los alumnos con altas capacidades posibilidades de desarrollar su talento.

Para la administración pública

  • Plantear una guía de aprendizaje autónomo sostenible con unos incentivos para los centros que la apliquen.
    • Plan de aprendizaje autónomo y cooperativo sostenible fuera del periodo escolar
      • En el hogar
      • En el entorno extraescolar
      • En el tiempo libre por medio de todos las partes interesadas y su responsabilidad social educativa
      • En Internet
    • Diseño consensuado por toda la comunidad, formación, seguimiento y evaluación
  • Plantear una ley que establezca un marco saludable para los deberes, de forma que se promueva con PAAS, y a la vez, se actúe con aquellas comunidades que no estén respetando las condiciones básicas de calidad de vida, por una gestión irresponsable de los deberes escolares.
  • Disponer de un observatorio de la educación que proporcione
  • un banco de buenas prácticas
  • Asesoramiento a los centros y comunidades educativas
  • Formación a los docentes y padres

Las virtudes de este programa son abundantes:

  • Se influye de forma directa e inmediata sobre la situación escolar del alumno.
  • Todos los alumnos según sus necesidades, se benefician de un servicio que no conlleva un gasto adicional a la comunidad, sino que sería reajustar el presupuesto en planes de innovación y capacitación que ya esté presupuestado
  • Se llega de forma eficaz a una mejor atención a la diversidad.
  • La inversión de tiempo y recursos es muy razonable teniendo en cuenta el número de alumnos que pueden beneficiarse de este servicio.
  • Es un elemento claro de calidad, equidad e inclusión de todos en el sistema educativo
  • Favorece la integración de todos los servicios de apoyo educativo de las comunidades en la vida ordinaria de las comunidades escolares Los profesores y padres pueden comprobar la ayuda directa que suponen los servicios de la administración pública.
  • Se genera mayor motivación y satisfacción profesional en el profesorado.
  • Favorece el ambiente de trabajo escolar con gusto y exigencia amigable.
  • Se mejora el rendimiento académico de los alumnos, así como su motivación y autoconcepto.
  • Se mejora la relación docentes-padres
  • Se mejora el ambiente en los hogares.

Mi camino profesional hasta el aprendizaje habitativo

No es suficiente saber como aprende el cerebro; debemos preguntarnos como aprende el yo con el tú formando un nosotros de libertad y amor infinito

A lo largo de mi vida profesional he invertido muchos esfuerzos en lograr que los estudiantes con dificultades cambien su forma de estudiar «para que lleguen al éxito». Casi todos cambian un poco. Otros se limitan simplemente, a realizar los requerimientos que les solicito algo mejor durante un breve periodo de tiempo. Después, vuelven de nuevo a sus antiguos hábitos.

Por lo general, los alumnos dejan patente su bondad y respeto al tratar de estudiar como les digo, quizás tratan de devolverme el aprecio y quieren verme satisfecho pero no resulta un gran consuelo, puesto que, lejos de mí, aflojan y estudian como más les apetece (como más cómodo les resulta). La conclusión a la que he llegado es que no puedo hacerles cambiar si no cambio yo primero, o al menos a la vez que cambian ellos.

En mi trayectoria he ido incorporando metodologías, estrategias… He ido desechando técnicas innecesarias y aburridas. He procurado hacer propuestas flexibles que apostaran por la personalización y el uso inteligente de las técnicas y las tecnologías. He trabajado la modificación de conducta, he desarrollado sistemas para mejorar los procedimientos cognitivos, y de forma audaz, incorporé a mi repertorio psicopedagógico el entrenamiento neuropsicológico para una mejor estimulación… Todo muy enriquecedor pero veía que faltaba algo…

Entonces, caí en la cuenta de que sólo con mis recursos no llegaría al éxito en todos los casos, y puse todos los medios a mi alcance para lograr que los estudiantes gozaran de unas circunstancias adecuadas y estimulantes, y diseñe ecosistemas educativos de lo más apasionantes.

También pude comprobar que el estudiante no funciona como un individuo aislado; había que garantizarle unos vínculos afectivos, principalmente de su familia,  donde encontrar el sentido a su esfuerzo, la seguridad, la confianza y motivación necesarias.

Muchos eran los progresos pero a un precio muy alto: desgaste emocional, tensión ante la tardanza de resultados, estrés por la amplitud de ocupaciones, incertidumbre, hipercontrol para gozar de más seguridad de éxito… Y luego, la frustración de aquellos que no llegaban a los mínimos, el atolondramiento de ciertos docentes e incluso padres, que vivían al margen de estos objetivos, y el inconformismo de otros padres que no se hacían cargo de la realidad: presión, ¡presión¡, ¡¡presión!!.

Estaba claro que algo estaba fallando y comprendía que hubiese profesores que prefiriesen mirar para otro lado: “si los padres no se implican, yo no puedo hacer nada”; “lo siento, no puedo enseñar al que no quiere aprender”, «si el colegio no nos apoya», «si la ley es tan poco adecuada»…

Después de un tiempo comprendí otra lección: “para cambiar una realidad primero hay que aceptarla como es”. Las cosas son como son y no podemos empujar el río para que vaya más deprisa, hay que dejarlo fluir.

De entrada, encontré un punto esencial para seguir progresando en mi camino de enseñar a estudiar: la serenidad. Al esforzándome por alcanzar este estado en medio de mi actividad cotidiana, volví a gozar de mi profesión. Así empecé a transmitr algo que ayudaba mucho más a mis alumnos que toda la presión metodológica que antes ejercía… Y no es que les exigiera menos, sencillamente, los alumnos comenzaban a estudiar más y mejor.

Sin duda creía en los estudiantes, pero no tanto en lo que eran como en lo que podían llegar a ser si seguían mi orientación… En el fondo, en lo que creía era en mi capacidad para hacerles cambiar, y no tanto en su propia capacidad para desplegar lo que ya eran.

Pienso que los educadores transmitimos con frecuencia esta falta de confianza. Decimos que apreciamos al estudiante pero ciertamente no le valoramos en lo que es, sino en lo que nosotros queremos que sea y en lo que yo quiero ser respecto a él.

Al ir experimentando todo esto, observé con nitidez una de las carencias del sistema pedagógico que venía desarrollando… Aunque siempre he tratado de ser personalista, a la hora de aplicar estrategias didácticas, me estaba limitando a enseñar a estudiar con la mente y no con la totalidad de la persona, que es singularidad y relacionalidad, a la vez; interioridad y exterioridad. Un yo que habita en un nosotros. En definitiva, estaba reduciendo su interioridad a la mente. Eso hacía parecer que dejaba en evidencia las limitaciones del estudiante sin embargo, lo que realmente mostraba eran las carencias de mi sistema.

A lo largo de los años, se sigue avanzando en neurodidáctica,  en técnología para educar, en metodologías innovadoras… Todo fantástico. Pero todavía nos queda dar un paso más allá. El niño aprende con todo su ser: con su cuerpo, con su mente y con su apertura, no sólo con la mente y su cuerpo, sino con todo lo que habita y le habita.

Si ya eran muchas variables las que había que controlar, ahora lo que planteo es inabarcable. Efectivamente, este fue otro de mis aprendizajes. En la educación no se puede controlar todo, más aun, sólo se pueden controlar algunos detalles. Hay que hacer lo que esté de nuestra mano y saber abandonarse, confiar. Como hacemos con nuestro corazón o con todo nuestro crecimiento celular. Algo podemos influir pero sólo queda confiar en que seguiremos creciendo aunque no lo decidamos, e incluso, aunque no queramos.

Como vemos, existen unas fuerzas educativas que están más allá del educador y del educando, y que sólo podemos aceptar o rechazar, dejarse hacer o no dejarse hacer por ellas… Si las aceptamos con libertad, «porque quiero», entramos en sinergia y la educación no es sólo activa, sino sobre todo habitativa. El que aprende hace, pero también se deja hacer, y deja a ser todo aquello que habita para contemplarlo en toda su belleza.

Esto no es ser pasivo, lo pasivo es seguir en manos de la inercia, de la moda, de la imitación aunque eso que se imite se le llame educación activa, paradójico…

Pienso que el arte de aprender, no está tanto en conocer cuanto más mejor, saber hacer “cuantas más cosas, mejor”, ni incluso, llegar a ser cuanto más mejor… Sencillamente, cada cual debe saber, saber hacer y saber ser, lo que tiene que saber, saber hacer y saber ser para que la aventura de su vida sea buena, esto es ser un bienaventurado: felicidad apasionante lleva de sentido.

 

El ejemplo de los padres, bueno o malo, siempre tiene un impacto educativo significativo

Lo que valoran los hijos no es la perfección de la relación, sino el esfuerzo que hace papá y mamá por quererse mutuamente a pesar de los pesares.

Los hijos cuando son pequeños tienen una predisposición natural para admirar las cualidades de sus padres, pero ante sus defectos es muy raro que adopten una postura de aceptación: los niegan, los disculpan, se revelan, se resignan pero nunca los aceptan. 

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Star Work: el Estudio de las Galaxias

Todos los estudiantes pueden aprender por sí mismos y con motivación abierta

Durante varios años he podido desarrollar en la práctica, con la experiencia de más de 500 estudiantes y la capacitación de decenas de profesores para la gestión del aprendizaje autónomo de sus estudiantes en sus aulas y con alto rendimiento.

Dependiendo del contexto, este plan toma diferentes formas pero una muy divertida es la de Star Work: el Estudio de las Galaxias

Este plan está orientado para que los estudiantes desarrollen competencias con valores y emociones positivas al estudiar, aprendiendo a aprender con autonomía personal y responsabilidad social.

El objetivo de fondo es hacerles descubrir su sistema personal de trabajo, desarrollando sus capacidades intelectuales, sus hábitos de trabajo y sus actitudes positivas ante el aprendizaje de lo arduo. Como objetivo inmediato, pude apreciar el refuerzo del autoconcepto académico y el aumento de la motivación para el aprendizaje esforzado e inteligente.

Star Work es una forma ingeniosa de romper la inercia hacia la chapuza y la pereza intelectual (el lado oscuro de la fuerza), haciendo percibir a estos estudiantes el atractivo del trabajo bien hecho de una forma divertida.

Empiezo con un plan de sensibilización a los gestores del centro. Sin el compromiso de la dirección es inviable. Seguidamente, procedo a un plan de sensibilización y formación de docentes. El objetivo es hacerles ver que este sistema no es una complicación más añadida, sino todo lo contrario, una forma de simplificar y mejorar los resultados disfrutando y trabajando en equipo todo el centro.

Seguidamente se implica a los padres para que sepan situarse ante el programa en general y ante el estudio de sus hijos en particular, ayudándoles a mejorar sus expectativas y a tomar una actitud favorable al aprendizaje autónomo de sus hijos.

Seguimos con los estudiantes. Se les da en formato de curso intensivo 12 horas de intenso trabajo práctico adecuado a las edades y estilos de aprendizaje, que imparto en horario lectivo, sacando a los alumnos de sus respectivas clases a un aula a parte, ya digo, estableciendo grupos homogéneos para la realización del curso intensivo.

Llama la atención la motivación y el esfuerzo que ponen todos los estudiantes durante las sesiones.

Tras estas sesiones con profesores, padres y estudiantes, todos empezamos a hablar el mismo idioma, lo que facilita un ágil y preciso seguimiento; se acabaron las bombas de humo en el seguimiento de los aprendizaje. Se evalua con datos y se establecen objetivos como pequeños pasos posibles que se consiguen una y otra vez, lo que mejora más y más la motivación

Con el panel de control de la nave hoja , alumno, padres y tutores realizan una evaluación semanal y plantean un nuevo objetivo para la siguiente.

Aunque el panel parezca complejo, para los estudiantes es muy sencillo y motivante porque su imaginación hace el resto. Paradójicamente, las claves del éxito son la sencillez, el libre compromiso de los alumnos, el trabajo en equipo de los profesores con el orientador, la coordinación con los padres y la perseverancia.

Cada profesor y tutor aprovecha el panel más o menos, según el grado de implicación pero sólo haciendo lo mínimo, el rendimiento mejora de forma extraordinaria.

Además de conseguir un clima de trabajo intenso y una gran satisfacción por parte de todos, profesores, padres y alumnos, se mejoran las relaciones humanas y la motivación por seguir aprendiendo

Cómo atender el estudio de los hijos

 

Como suele ocurrir, no hay reglas fijas, depende del carácter y posibilidades de los padres, de las aptitudes y necesidades de los hijos, del número de hermanos, etc.

Para muchos padres, atender el estudio de los hijos se reduce a castigarles cuando traen malas notas, o prometerles jugosos premios si aprueban. En el otro extremo se sitúan los padres que no dejan a su hijo “ni a sol ni a sombra”; se sientan con ellos a estudiar, les explican, les ayudan a realizar las tareas y fácilmente acaban sustituyéndoles en el esfuerzo: el padre hace el esfuerzo intelectual y el hijo el mecánico. Sin llegar a los extremos, encontramos toda una gama de padres que su atención a los estudios consiste en tratar de convencer a sus hijos para que estudien cuando se presenta la ocasión.

Por lo general, los padres prefieren hablar a escuchar. Bien ­–me podrías decir- eso de escuchar a los hijos está muy bien, pero ¿qué tiene que ver con el objetivo de conseguir que sea mejor estudiante? Sencillamente, que si deseas que tu hijo estudie mejor no tienes que convencerle con la palabra, reaccionará más favorablemente cuando le escuches primero. Se sentirá más comprendido y entonces estará más dispuestos para hacer lo que le sugieres.

Escuchar bien significa escuchar con esfuerzo. Requiere tiempo, autocontrol, no valorar continuamente sus apreciaciones como buenas o malas. Además, debes estar preparado para aceptar las impertinencias y opiniones contrarias a las tuyas.

Antes de que puedas convencer a tu hijo de que le conviene cambiar su forma de estudiar, tu hijo tiene que sentirse frustrado por su forma de estudiar. Por mucho que te empeñes, si tu hijo no ve problema en cómo estudia, e incluso está satisfecho, no hará nada por cambiar, a no ser que le obligues y un cambio así no suele ser consistente.

Para conseguir que tu hijo quiera esforzarse por ser mejor estudiante, debes conseguir que manifieste su insatisfacción y preocupación por su actual forma de trabajar. Esto es muy importante para persuadirle del cambio de estrategia en el estudio. Para lograrlo debes dialogar; hacer que tu hijo piense y  sea capaz de llegar a conclusiones.

Con sus conclusiones, ayúdale a concretar objetivos estableciendo prioridades. Con el apoyo del colegio, determinad un plan y comprometeros seriamente a seguirlo, sabiendo que habrá momentos en los que decaerá y habrá que estar atentos para recomenzar.

Es importante, establecer objetivos concretos que puedan ser evaluados diariamente y sean asequibles para el estudiante. Empieza primero por pequeñas cuestiones para llegar a las grandes decisiones. Es probable que obtengas mejores resultados procurando mejorar sus hábitos cotidianos de estudio que diciendo en tono autoritario: “¡quiero que saques buenas notas en este curso!”.

Amenazando e intimidando se puede conseguir que los hijos cambien, por la cuenta que les trae. Pero también se puede lograr con ello temores, recelos, disgustos y “rebotes”. A largo plazo, es arriesgado aunque se puede lograr el objetivo. Lo que si es seguro a corto plazo, es el ambiente de ansiedad y tensión emocional que se genera en la familia.

Sin caer en idealismo, es necesario que mantengas una actitud positiva. Tienes que descubrir detrás de un suspenso o un bajo rendimiento, una oportunidad para que tu hijo mejore. Te equivocas si consideras una nota baja como una derrota. Si se sabe aprovechar, es una forma estupenda de progresar.

A veces educar, más que en hacer, está en no hacer…

¿Es difícil educar? Empieza por lo sencillo, lo que puedan hacer tus hijos, no se lo hagas tú y aguanta, ten paciencia, amárrate a tu silla pero no le sustituyas. A veces educar más que en hacer, está en no hacer…

Con estos consejos una madre se lanzó a ayudar a su hijo con nuevas estrategias. Lo intentó una y otra vez y le asaltaron las dudas:

“¿por qué mi hijo no me hace caso? ¿Cómo puedo hacer que se comporte mejor sin hacer? ¿Por qué se cierra en banda antes de que haya pronunciado cinco palabras? ¿por qué intenta escaquearse constantemente? ¿Por qué me dice que luego, después…?”

Pasaba el tiempo y su hijo no reaccionaba y cuando lo hacía, era de mala gana y a medias. Ante esta circunstancia la madre se impacientó y volvió a su procedimiento habitual; se puso a recoger sus juguetes, a hacerle la cama, a estudiar con él, hacerle las tareas, enfados, gritos, tensión…

Si sabía que es mejor tratar de que el chico cumpla con su deber por sí mismo aunque le salga peor ¿por qué ese empeño por ver la casa recogida, por evitarle el fracaso en el colegio?  Es comprensible, pero esa pequeña satisfacción de ver todo ordenado o las buenas notas de su hijo se entremezcla con un cierto sentimiento de culpa cuando ve a su hijo que sigue comportándose como un tirano, caprichoso y comodón…

Piensa la madre: ¿Será mi culpa por hacérselo yo todo?

Si intuye que sería mejor dejarle que lo hiciera por sí mismo por una educación que tiene consecuencias para toda su vida, ¿por qué se justifica con excusas de urgencia?

La mamá adormece su sentimiento de culpa: «Ahora no tengo tiempo para esperar que lo haga él», «si lo hacemos a su ritmo estamos hasta las tantas…», «Es que si le dejo sólo me siento mal al verle tan frustrado…», «sé que no está bien pero no soporto ver la casa así»…

Llegado el momento, los padres fueron a ver al tutor del chico para ver como iba todo. La madre pensó:

el profesor va a pensar que yo le hago las tareas, le tengo que explicar que las hace él, aunque yo le ayudo…”.

El tutor empezó a hablar:

“estoy desconcertado porque veo que Antonio trae sus deberes de casa bien hechos, pero luego en los exámenes no termina de aclararse, debe ser que se pone muy nervioso”.

La madre, al comprobar lo que estaba pasando se lanzó a reconocer la verdad:

Es cierto que trae todas las tareas bien hechas pero es que soy yo quien las hace, él prácticamente se limita a redactar”.

“Pero a veces se sabe las lecciones”, insiste el profesor.

Y contesta la madre:

realmente no las entiende bien pero le digo que me las repita una y otra vez hasta que se las aprende de memoria”.

La madre se sentía frustrada, y mientras su marido trataba de quitarle hierro a la situación, intervino el tutor:

“Quédate tranquila porque no has fracasado. Con tu actitud has demostrado que eres la persona ideal para lograr que tu hijo sea autónomo y responsable. El sólo no podría pero con tu apoyo si podrá y no sólo eso, también tu marido podrá adquirir más protagonismo en la educación de Antonio… Esto será posible si gobiernas la situación: si dejas que sea tu pensamiento quien tome las decisiones y no los sentimientos… Los sentimientos sin pensamiento alimentan la preocupación, la propia culpa y es probable que culpabilices también a tu marido diciendo que no se implica [la mamá sonríe asintiendo], y quizás tengas razón pero eso no es solución. Los sentimientos sin pensamiento agrandan  los problemas, los resentimientos, los rencores, la ansiedad, el agotamiento… Los sentimientos con pensamiento agrandan la confianza, la esperanza, la paciencia, el agradecimiento; agrandan el corazón con un amor tierno y enérgico a la vez”.

En esta conversación el padre también reconoció que debía cambiar de actitud; también le asaltaban sentimientos de culpa pero la derivaba a su esposa: «el problema es que su madre le hace todo… «, «a mi me gustaría estar más con mi familia pero el trabajo no nos lo permite…»

Aunque pueda parecer que fracasan,  que lo hacen mal, no es así: han asistido a la tutoría, están afrontando el problema y cayendo en la cuenta.  Sus experiencias no son de fracaso sino de aprendizaje familiar. Ahora tienen una nueva oportunidad de cambiar mediante pequeños pasos posibles:

La mamá deberá dejar que su hijo obre por sí mismo y que su esposo tome más protagonismo en la educación para que cada cual realice sus tareas con autonomía personal y responsabilidad social. El papá, deberá caer en la cuenta de como puede reorganizar su plan para dedicar más tiempo a su esposa y sus hijos, y tal vez, plantearse la posibilidad de recibir formación en la escuela de padres para aprovechar educativamente ese preciado tiempo.

En todo esto, la mamá sigue siendo un poco la líder educativa de su hijo y de su esposo. Convendrá que se fije en lo positivo y no tanto en lo negativo.  Es bueno que elogie sus pocos logros y cada vez irán siendo más. Todo aquello que ahora que le movía a «hacerlo ella y se acabó»,  puede apuntarlo en una lista y dale la vuelta; serán los retos educativos que debe afrontar su hijo, su esposo, y a la vez, ese será su reto como educadora.

A medida que domine su tendencia a hacerlo todo, ellos se verán más urgidos a comprometerse con sus responsabilidades y poco a poco, lo harán con más satisfacción, porque todos terminamos tomándole gusto a vivir con responsabilidad social familiar.

Paradójicamente, deja de hacer, déjales hacer, y poco a poco el clima familiar será de servicio, serenidad y alegría.