No quites los obstáculos a tu hijo; enséñale a superarlos

Mira los obstáculos como aliados; no se los quites a tus hijos, enséñales a superarlos.

Muchos padres sucumben a la desesperación y fracasan sin comprender que poseen ya todas las herramientas necesarias para ayudar a sus hijos acompañándoles sin intervencionismo para que sean ellos, los hijos, quienes resuelvan sus propios problemas, por ellos mismos.

Muchos otros padres hacen frente a los obstáculos que se presentan en el camino de sus hijos quitándoselos por temor y dudas. A los obstáculos los consideran enemigos, cuando en realidad estos desafíos son amigos y auxiliares de su crecimiento personal. Los obstáculos son necesarios para el éxito, porque en el estudio, como en tantas facetas de la vida, se alcanza la victoria solamente después de muchas luchas e incontables derrotas. Y sin embargo, cada lucha, cada derrota, acrecienta la destreza y la fuerza, el valor y la resistencia, la habilidad y la confianza, de manera que cada obstáculo es un compañero de camino que te obliga a ser mejor… o a abandonar la empresa.

Si los padres eliminan los obstáculos o los evitan, pueden generar obstáculos mayores en el futuro de sus hijos. Si un pino lo riegas constantemente no necesita desarrollar sus raíces porque tiene el alimento al alcance. Si la tierra no está empapada el árbol se ve obligado a profundizar: le cuesta más esfuerzo pero se hace robusto, y si viene un temporal es capaz de soportarlo con aplomo.

Sin embargo, el pino al que se había hiperatendido, espléndido y frondoso por fuera, cae en tierra porque no tiene raíces suficientes para aguantar los envites del viento. Gracias a la sequedad del suelo y a la dureza de la tierra, el pino se hace fuerte y consistente.

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