GUÍA: UN MÉTODO PARA ESTUDIAR CON ALTO RENDIMIENTO

No existe un método enlatado ni unas técnicas perfectas que sirva para todos igual, pero sí existen unas pautas que convienen a todo método para estudiar con alto rendimiento.

El buen método no es el que resulta cómodo sino el que resulta efectivo.

Lo más importante es que te empeñes en crea un entorno de autonomía personal; el estudiante es el protagonista de su propio aprendizaje.

No trates de cambiar tu método de estudio de un día para otro: conviene dar pequeños pasos posibles

“YO ESTUDIO A MI MANERA”

Este es el lema del estudiante mediocre, comodón o inseguro. Si Nadal se hubiera empeñado en jugar a su manera, nunca hubiera llegado a donde ha llegado. Siempre puedes y debes progresar.

Estudiar no es memorizar frases o ideas de una materia, sino llegar a la comprensión de lo que es esencial.

Esto implica un proceso intelectual que permita captar los conceptos, relacionarlos entre sí y asimilarlos en nuestro entendimiento. Esto requiere un método. Cuanto más permite sacar todo el rendimiento posible a las propias capacidades y ayude a mejorar los propios hábitos intelectuales, entonces se puede decir que es un buen método.

1º.- Nunca empieces leyendo.

Leer es una metodología pasiva y aburrida que provoca distracciones y una alta tasa de abandono. Al leer se acumulan datos desarticulados a los que no encuentra relación ni sentido, es muy difícil mantener la concentración.

Cuando un estudiante lee, aunque sea con un alto grado de interés, el cerebro intenta retener y ordenar las ideas que van fluyendo en su lectura. Si la lectura supera las ciento cincuenta palabras por minuto, el número de ideas que llegan al cerebro, en muy pocos minutos, es tan amplio que éste se bloquea y el estudiante, al cabo de unos segundos descubre que está pronunciando, pero no sabe lo que está leyendo.

2º.- evita subrayar si no es necesario.

Muchas veces, cuando el estudiante se pierde el su lectura se pone a subrayar, pero el fenómeno se repite, el estudiante termina subrayando como un autómata. Y bajo la presión del examen, subrayara sobre lo subrayado.

3º.- Saca las ideas del texto y ponlas directamente en un papel.

Pero no saque las ideas leyendo, sino primero fíjate en los títulos, subtítulos, palabras en negrita, ilustraciones. Ahí encontrarás las ideas cajas en las que guardarás el resto de ideas. Ya estás ganando tiempo, pues sacas ideas como si leyeras a 600 palabras por minuto y sin saturarte.

4º.- Si la idea no está explícitamente en el texto, busca una palabra que la sintetice.

A veces las ideas están explícitamente en el texto: “tengo las herramientas para arreglar la moto”, en este caso tomo la palabra herramienta y la escribo en mi hoja. En otras ocasiones la palabra no aparece en el texto “tengo las cosas para arreglar la moto”. En estos casos, los antiguos manuales decían: “anote la ideas al margen”, pero te sugiero que saques la idea y la pongas en tu hoja, evitando subrayar y poner anotaciones al margen.

5º.- Anota las ideas con lápiz y trata de hacer un esquema, de ese modo irás relacionando unas ideas con otras. Lo del lápiz es interesante porque un buen esquema no sale bien a la primera: al ir avanzando se va comprendiendo mejor emborronar es una manifestación clara de que el estudiante está pensando.

No hay que empezar leyendo. Leer requiere mucho tiempo y el aprovechamiento es escaso. Primero es mejor una visión panorámica de la lección: títulos, subtítulos, palabras en negritas, gráficas, tablas, dibujos… A esto se le suele llamar Prelectura. Es recomendable hacerlo antes de que el profesor explique el tema. De esta forma se aprovechan mejor las clases y, además, como al hacer la prelectura surgen dudas el profesor las puede resolver.

También es recomendable hacer la prelectura de las asignaturas de ciencias (Matemáticas, Física, etc.). Quien aprende haciendo 100 problemas no aprende matemáticas, aprende 100 problemas, sin embargo, el que entiende la teoría sabrá hacer en el examen el problema 101 aunque nunca lo haya hecho antes. Pero en esto, autores disputan.

5º.- Tras una primera aproximación al tema con las ideas-cajas, llenalas con el resto de ideas del tema con un buen esquema.

En un buen esquema están el máximo de las ideas del temas (capacidad de análisis) en el mínimo de palabras (capacidad de síntesis) de forma agrupada (relación). Este esquema se completa en la fase que llamamos Lectura activa.

Un resumen no es un esquema, ni siquiera es una técnica de estudio Un buen resumen es una redacción de las ideas principales del tema. Es en realidad una actividad y hacer un buen resumen supone capacidad de diferenciar las ideas principales y secundarias. Para hacer un buen resumen es conveniente contar primero con el esquema. Y solo tiene sentido hacer resúmenes si se piden como tarea de clase.

Conviene estudiar siempre con lápiz y papel, o si la tecnología permite otro recurso que iguale la experiencia de lápiz y papel con una pantalla táctil, también valdría, además de la ventaja de disponer digitalizado el esquema. Distraerse leyendo es facilísimo. Debemos apoyarnos en algo; sacar las ideas en un papel y organizarlas un poco. Entre los diferentes diagramas (mapas mentales, mapas conceptuales, cuadros sinópticos, infografías, esquemas…) recomiendo el esquema de llaves por ser la representación más rica en el uso de capacidades.

NOLeer sin más, releer mecánicamente, subrayar a granel y copiar en general, suelen ser procedimientos pasivos con esfuerzo frustrante.
Pasar a papel, hacer esquemas, reelaborar las ideas es esfuerzo inteligente.

6º.- Aprópiate de las ideas. Según vaya creciendo, es importante que no te ciñas a la estructura y epígrafes del tema. Conviene que reorganices y sintetices la información de manera que le sea más fácil guardarla en la cabeza. Flexibilidad intelectual.

Los esquemas son dinámicos. Un esquema no se hace a la primera, según se avanza, se completa, se simplifica y se agrupa. Por este motivo se utiliza lápiz y goma, y no pasa nada que esté un poco emborronado; eso es síntoma de que el estudiante está pensando y entendiendo el tema cada vez mejor. Esto es la fase de Revisión; se simplifican palabras repetidas o innecesarias para retener toda la información, se completa con ideas que faltan y se agrupan cuando se descubren nuevas relaciones. Un buen esquema sólo se compone de palabras significativas (conceptos), por tanto, se evitan artículos, preposiciones y toda aquella hojarasca que no aporte nada a la conceptualización.

Antes de terminar una sesión de estudio se debe Repasar. Es de sobras conocido su positivo efecto en el recuerdo, sin embargo, el estudiante lo evita porque cuesta esfuerzo. La diferencia entre un estudiante que repasa con otro que no lo hace es abismal. Se puede repasar redactando el esquema o una parte (expresión), o simplemente punteando, es decir, en vez de escribir otra vez el esquema se pone una raya donde va cada palabra tratando de mirar lo menos posible.

Al final, el estudiante sólo va a aprender lo que haya hecho por sí mismo por eso no importa que no sea el esquema perfecto. Para cada estudiante, el esquema perfecto es el suyo porque es lo que él sabe realmente, sólo habrá uno mejor para él si el mismo es capaz de superarse a sí mismo.

Recomiendo estudiar primero y luego se hacen las tareas. Es una inmadurez hacer los ejercicios mirando las respuestas simplemente para cumplir. Y muchos estudiantes hacen las tareas y luego les entra pereza de estudiar, porque no hay exámenes y ya están cansados.

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