8 claves para que un estudiante domine su móvil

No hay normas universales e infalibles, pero se pueden seguir ciertas experiencias que han resultado útiles a muchas familias.

  • Tener un aparca-móviles al entrar en casa. Es una manera de ayudar a todos a conectar con el ambiente del hogar. Es suficiente una bandeja dónde dejarlo y al salir, se vuelve a coger.
  • Mantener apagado el móvil mientras estudian y a la hora de dormir. Es muy difícil resistirse a mirar la entrada de un mensaje. Los mensajes pueden ser útiles para manifestar cercanía a un amigo, pero si fueran tan numerosos que acarrearan interrupciones continuas en el trabajo o el estudio, probablemente estaríamos cayendo en la banalidad y la pérdida de tiempo.
  • Poner un horario y unas normas básicas. Conectar el acceso a las redes a partir de una hora determinada, fijar un número de veces al día para mirar la cuenta de una red social o para comprobar el correo electrónico, desconectar los dispositivos por la noche y evitar su uso durante las comidas y en los momentos en los que se quiere estar recogido.
  • Ayudarles a planificar la navegación. No entrar en Internet sin un objetivo concreto. Procurar mantener el autocontrol y que la navegación no sea reactiva de las llamadas de atención y curiosidades.
  • Proteger los tiempos de silencio digital. En los que se puede fomentar la lectura en familia, la conversación, el servicio de unos a otros, el cultivo de la espiritualidad, la práctica de alguna afición o deporte…
  • Proteger a los demás y ser auténticos en la propia identidad. Se debe enseñar a los hijos el bien trato con los demás en la red. Primero mostrándonos como somos, sin engañar con falsas identidades y por otro, sabiendo salvaguardar la propia intimidad y la de los demás. Es bueno preguntarse, antes de publicar algo que implique a más personas, si estas estarían de acuerdo en aparecer en ese contexto, o si quizá preferirían que determinados eventos o situaciones no se mostraran en la red.
  • Acompañar a los hijos cuando son pequeños. Consultar juntos Internet, “perder tiempo” jugando en un videojuego o configurando el Smartphone, en definitiva, crear ocasiones de entablar conversaciones más profundas, dialogar sobre lo que se ve y experimenta en el ciberespacio; experimentar juntos.
  • En la adolescencia: dialogar. Escuchar, explicar los porqués de las decisiones y comportamientos promovidos. No quedarse en las prohibiciones sino hacerle ser su sentido positivo de ir más allá con ideales grandes y nobles. Interesarse por sus hijos. No se trata de espiarles, sino de generar la confianza suficiente para que se sientan cómodos hablando de lo que les atrae, de saber lo que les interesa y, en su caso, compartir tiempo y aficiones con ellos. Con respeto y auténtica valoración, seguir sus escritos de su blog o en las redes sociales… Cada padre verá, pero “interesa interesarse por lo que les interesa”.

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